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Rocha,

Política poblacional como política de Estado

02/10/2007

SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Señor Presidente: con el fin de instalar un verdadero debate nacional, articulando lo político, lo técnico, lo público y lo privado, lo productivo y los servicios, nos proponemos alcanzar al Gobierno un tema central de los uruguayos desde nuestro punto de vista : la política poblacional de este, nuestro Uruguay del siglo XXI.

Hace algún tiempo se publicó un trabajo realizado por Juan Calvo y Pablo Mieres que apunta al corazón de lo que venimos a plantear hoy y hace a la viabilidad futura de nuestro país. Repasemos algunas de nuestras preocupaciones.

Somos una sociedad envejecida, lo cual, en sí, no es un mal indicador, porque el aumento de las expectativas de vida es un rasgo de sociedad moderna, pero como contrapartida, esto nos condiciona en la innovación y en la inversión privada.

El Estado ocupa la centralidad en el imaginario colectivo. En el pasado, el Estado nos permitió desarrollar pautas de modernidad en lo social, político y cultural, pero también nos adscribió excesivamente a la dependencia de ese Estado y se ha constituido en una pesada carga a la hora de financiar su funcionamiento. Hay señales que nos deben llamar mucho la atención especialmente, a quienes gobiernan , por ejemplo, que en el reciente llamado del Banco de Previsión Social se haya inscripto el 5% de la población económicamente activa nos está hablando de la baja capacidad para generar empleo en el sector privado, o de la baja capacidad para fomentar el espíritu emprendedor. De seguir así, ¿la sociedad podrá soportar el desequilibrio entre burocracia y producción?

El peso de un Estado que crece sin la contrapartida de un sector productivo vigoroso que genere suficientes recursos para el mantenimiento de esa estructura, pone en riesgo la propia estructura estatal.

Seguimos siendo una sociedad que expulsa. Seguramente, esta tarde nos vamos a compadecer de ello. Los datos migratorios dan cuenta al respecto. La economía se recupera, pero los uruguayos siguen emigrando, sobre todo los más jóvenes, los que constituyen la reserva de la sociedad. Deberíamos asumir que la oferta no colma las expectativas de estos uruguayos, que siguen yéndose a raudales, más allá de que tratemos de aliviar algo nuestro sentimiento de culpa, por ejemplo, proponiendo que voten; de todos modos, lo cierto es que se siguen yendo.

El aumento de la tasa de suicidios y el crecimiento de los casos de violencia familiar tal vez sean indicadores de la anomia que padece un importante número de compatriotas, de la distancia entre las expectativas y las posibilidades de realizarlas.

Estas son algunas de las situaciones que nos debieran interpelar, a los políticos fundamentalmente, y a la sociedad toda. ¿Qué medidas habremos de adoptar en materia migratoria para evitar esta hemorragia, para estimular el retorno de los uruguayos o atraer colectivos que puedan aportar recursos al país?

¿Podemos hablar de un Uruguay productivo sin dar coherencia a las políticas públicas? ¿Qué señales damos a las jefas y a los jefes de hogar? Creemos que son débiles y dispersas.

La discusión sobre la reforma educativa no ha entrado en el corazón del modelo que el país necesita para incentivar la formación de los educandos en áreas en que podemos tener ventajas comparativas.

El análisis del proyecto de ley de salud reproductiva requerirá un cuidadoso debate que asegure que, efectivamente, el derecho individual a decidir sea el resultado de una elección personal y no consecuencia de factores económicos.

La dureza de la estadística debería conmovernos. La tasa de reemplazo en el Uruguay de hoy es prácticamente cero y tiende a un número negativo. Se mueren dos uruguayos y nacen otros dos. Y la tendencia es que en el futuro van a morir dos y va a nacer uno y medio. Ese es el rumbo que lleva la estadística en este país

Notoriamente, la participación creciente de la mujer en el mercado laboral trae nuevos desafíos que deberían ser analizados con cuidado, no sólo en cuanto a la discriminación salarial de la que es objeto, sino también en materia de alternativas para la educación de los hijos.

Tal vez si todas estas cuestiones se inscribieran en un objetivo más general el de las políticas poblacionales se podría alcanzar un mayor grado de coherencia en la producción de las demás políticas, porque para Uruguay la cuestión poblacional va, sin dudas, asociada a su viabilidad futura. Ello permitiría orientar los objetivos específicos de otras políticas públicas, porque lo poblacional abarca todas las dimensiones: económicas, políticas por ejemplo, la discusión de los impactos socioeconómicos de la descentralización, la inserción del país en la región y el mundo , sociales salud, educación, vivienda, trabajo y estratégicas como, por ejemplo, la definición de las cuestiones de la energía y la infraestructura.

A estos argumentos a favor de desarrollar una política pública sobre la cuestión poblacional, queremos sumar la propuesta de conformar a nivel del Parlamento al igual que lo han hecho muchos países un "Comité de Futuro". De esta forma, se estaría habilitando la conformación de un espacio donde los actores políticos, en confluencia con técnicos y los sectores público, privado y de la sociedad civil, generen una usina de ideas que, con visión prospectiva permita analizar este problema poblacional.

Seguramente, a los recurrentes temas del empleo, la salud y la educación siempre presentes en la agenda política y, especialmente, en la electoral deberemos agregar lo poblacional. Nos vamos a tener que acostumbrar a decir: "Nos ocuparemos del trabajo, de la vivienda, de la salud y de la población", porque esta es la que se está reduciendo dramáticamente.

Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada al Presidente de la República, a los Ministros de Estado, al Presidente de la Asamblea General, a los Intendentes Municipales, a las Juntas Departamentales de todo el país y a las oficinas locales o regionales de UNICEF, FAO, UNESCO, Or SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Señor Presidente: mi pedido de interrupción no era para ocuparme del tema de fondo, ya que seguramente lo hará el miembro informante en minoría de nuestro Partido, sino para referirme a un planteo que hizo el señor Diputado Ortuño en la mitad de su intervención, respecto a que estábamos ante un gran desafío nacional y de enorme relevancia para la vida del país. Discrepo con este argumento.

Instantes antes de entrar a Sala hice cuatro llamadas al Aeropuerto de Barajas. A esta hora hay allí un grupo de uruguayos prontos a ser deportados en un avión, mañana a la hora 19 de Uruguay. Cuando estemos sesionando, va a estar saliendo un avión de Madrid con un grupo de uruguayos deportados, entre ellos algunos rochenses, que fueron los que me llamaron.

El problema del Uruguay no es si los que están afuera van a votar o no en las próximas elecciones, o si esos uruguayos que vinieron a Montevideo para ser filmados quieren aumentar sus derechos de participación política en las elecciones nacionales o departamentales. El problema del Uruguay es quién para la sangría de uruguayos que se van. Lo que hay que debatir es por qué los cuarenta mil uruguayos que vinieron a votar en las últimas elecciones no se quedaron aquí. Lo que hay que discutir es por qué ninguno de los que dice estar afuera quiere volver. Ello se debe a razones económicas, porque son exiliados económicos. Lo que hay que discutir es por qué hay treinta mil uruguayos que, desde que asumió el Gobierno del cambio, se han ido a buscar trabajo a otro lugar y por qué estos uruguayos, entre ellos algunos rochenses, a esta hora hoy están en una sala del Aeropuerto de Barajas esperando ser deportados. Estas son las respuestas que no se están dando. A esto se le puede dar mucho bombo, a esto se le puede poner mucha emoción, podemos traer más videos y películas, pero de lo que hay que hablar es de si el exilio económico de uruguayos va a parar algún día y de si las propuestas de cambio de este Gobierno alcanzan para hacerlo. Nosotros sentimos que lo que pasó en estos dos últimos años sigue aumentando el flujo migratorio.

Les daremos derechos. Pues vayan eligiendo derechos para los otros dos millones y medio o poco menos de tres millones que nos quedaremos viviendo acá, porque algún día, si seguimos así, viviremos todos afuera. Entonces, vamos a votar derechos, ¿para los que vivan dónde? Para los que vivan en cualquier parte del mundo, porque en el Uruguay no siguen viviendo. Este es un tema sin duda importante porque refiere a derechos electorales, pero no crean que el destino del Uruguay pasa por este proyecto de ley y que realmente estamos ante un desafío relevante para la vida del país. Estaremos ante un desafío relevante para la vida del país en la medida en que cambiemos las condiciones económicas y hagamos que estos uruguayos que están ahora en Barajas puedan finalmente volver al país para quedarse. Con seguridad van a volver al Uruguay, van a estar una semana y van a ver a qué otro país del mundo se pueden ir.

Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE (Pintado).- Puede continuar el señor Diputado Ortuño, a quien le restan tres minutos de su tiempo.ganización Panamericana de la Salud y del Programa de las Naciones Unidas para el D SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE (Pintado).- Tiene la palabra el señor Diputado.

SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Señor Presidente: acabo de leer el proyecto de ley presentado y solo quiero dejar una constancia.

En las oportunidades en que debatimos el Presupuesto quinquenal y la Rendición de Cuentas de este año, la Corte Electoral estuvo en la Comisión de Presupuestos integrada con la de Hacienda proporcionándonos los argumentos de su presupuesto. En aquellas oportunidades manejamos el mismo argumento que la Corte Electoral presentó y que nosotros respaldáramos en cuanto a que el Parlamento aprobara partidas globales en las Rendiciones de Cuentas para que la Corte Electoral pudiera llevar adelante las elecciones que ya tiene planificadas.

Esto, que interrumpe el debate y entra como moción de urgencia, no es ninguna urgencia. Este es solamente el rito al que el Gobierno obliga a la Corte Electoral cada vez que hay un acto de estas características. Hoy no es urgente. La Corte Electoral ya sabía que iba a hacer esta elección; ya sabía cuánto costaba y nos propuso en la Comisión de Presupuestos integrada con la de Hacienda que votáramos un presupuesto global que tuviera en cuenta este tipo de elecciones.

Quiero recordar esto a la Cámara porque habría sido mucho más serio y sensato que el Parlamento hubiera votado a la Corte Electoral los presupuestos que esta reclamaba para el mantenimiento de sus funciones en cada una de las elecciones que ya tiene previstas.

Era cuanto quería decir.

SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Señor Presidente: al comienzo de este debate dimos nuestra opinión sobre el centro de la discusión más importante que refiere a los uruguayos migrantes, que obviamente no es el derecho al voto; son otras las preocupaciones. Pero eso lo dijimos al comienzo.

A lo largo del debate, he escuchado a muchos legisladores recién al señor Diputado Salsamendi hacer preguntas, pero nadie responde. Por ejemplo, he escuchado preguntas del estilo de por qué los que tienen plata votan y los que no tienen plata no pueden votar. Ahora, voy a aprovechar la ocasión porque, seguramente, el señor Diputado Salsamendi lo podrá responder.

En este proyecto que el Gobierno trae hay otra gran cantidad de preguntas.

Hoy, en Uruguay, no hay voto interdepartamental. Por lo tanto, el que no va a votar tiene que pagar una multa y también cuesta viajar en Uruguay. ¿Cuánto sale viajar a Artigas? Si vive en Montevideo y tiene que votar en Artigas, debe viajar hacia allá porque no hay voto interdepartamental.

Reitero que este proyecto está más lleno de preguntas que de respuestas.

En el Uruguay sé que no soy jurista; soy maestro, y maestro rural, además el voto es obligatorio. Así que si vivo en Rocha, voto en Rocha y estoy obligado a votar. Ahora, si vivo en Sidney y voto en Rocha, no estoy obligado; voto si quiero. Quiere decir que hay dos categorías de electores. Si vivo en el territorio, el voto es obligatorio; si vivo afuera, no es obligatorio.

Vuelvo a decir que en este proyecto hay más preguntas que respuestas pero, seguramente, el señor Diputado Martínez Huelmo podrá responderlas. Se trata de cuestiones que hoy se preguntaría la opinión pública respecto a los contenidos de este proyecto de ley y a esta forma de hacer votar a los uruguayos que es distinta de cómo votamos adentro.

Reitero que aquí, en Uruguay, no hay siquiera voto interdepartamental. No se puede votar en Maldonado viviendo en Rocha. Eso es hoy. Pero se va a poder votar viviendo en Nueva York, Sidney o Málaga.

Gracias, señor Presidente.


 
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