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Rocha,

\"El verdadero desafío es la eficacia electoral\"

30/09/2011

Publicado en : LA DEMOCRACIA





“La gente nos pide propuestas, programa… pero además que ganemos las elecciones”, dijo a La Democracia el diputado José Carlos Cardoso, quien explicó la ingeniería electoral que propone para desplazar al Frente Amplio del gobierno de Montevideo en 2015. Una estrategia que sería válida para cualquier departamento donde los resultados sean inciertos. Incluso mencionó al Diputado Jorge Gandini, como candidato del Partido Nacional a la Intendencia capitalina, en un esquema de acumulación, bajo el mismo lema, con un candidato colorado y otro independiente.



Por Aníbal Steffen



Mtro. José Carlos Cardoso, diputado nacionalista por el Departamento de Rocha



¿En qué consiste exactamente tu reciente propuesta sobre estrategia electoral para la oposición en Montevideo?



Yo expuse mi idea en el marco de una mesa redonda en la que estuvo el senador Amorín Batlle, el intendente Falero, el propio Francisco Zunino con un ejemplo concreto en el Departamento de San José, donde hubo un acuerdo en forma explícita, no implícita; los dirigentes lo dijeron públicamente y acordaron votar juntos. Y el Partido Nacional, que había perdido en octubre en San José por 6 mil votos, ganó las municipales por 16 mil: Un vuelco radical, desde el punto de vista electoral, en seis meses.



¿Cuál es la lógica política en la que se inspira tu propuesta?



Yo parto del siguiente concepto. Primero, blancos y colorados ya hemos votado juntos, votamos en balotaje. Los blancos votamos a Batlle y ganó Batlle. Y muchísimos colorados votaron a Lacalle en el último balotaje. Dos expresiones de voto conjunto a nivel nacional por un candidato de uno y otro partido.

Hemos gobernado juntos. Lacalle tuvo cinco ministros colorados. Yo, como subsecretario, integré el gabinete de Batlle. Es decir que hemos cogobernado, hemos coparticipado en gestión gubernativa compartiendo la gestión del gobierno. Entonces, a nivel nacional, hemos votado juntos y hemos trabajado juntos.

A nivel departamental en la última elección, notoriamente intendentes como Germán Coutinho salieron con los votos del Partido Nacional. Lo que los dirigentes blancos no quisieron hacer en Salto, lo hicieron los ciudadanos. Fueron a votar al que le ganaba a Fonticiella. La gente quería sacar al Frente de Salto. Y votaron con eficacia. Aquí aparece mi desafío, que es la palabra eficacia.



¿Cómo es eso?



Claro, la gente nos pide propuestas, programa… pero además que ganemos las elecciones. Porque si no ganamos las elecciones, con las mejores ideas te quedas en la puerta. Gobierna otro. Entonces yo quiero que el Partido sea eficaz electoralmente.

En Montevideo, el gobierno municipal es un desastre. Ahora resulta que la Mesa Política interpela a la Intendenta de Montevideo porque no levanta la basura.

En el caso de la basura, el Frente ya lleva cinco gobiernos sin poder resolver el tema. Vázquez lo iba a resolver en el 90 a los seis meses. Y llevan 20 años sin poderlo resolver.

El tránsito: Los que venimos del Interior a veces vemos cosas que el Montevideano no analiza. Montevideo es una ciudad de un solo piso. Nos encontramos todos en los semáforos. Porque Montevideo no tiene un segundo piso, como tienen todas las ciudades de América.

En Montevideo pasas por arriba de otra calle solamente en tres lugares: en el viaducto de Agraciada, en 8 de Octubre y en Sarmiento. Nada más. El resto es todo semáforo. Todos contra todos en las calles.

¿Y quién va a hacer esas obras que se necesitan? Un buen intendente. Que empiece por Avenida Italia, que Propios cruce por arriba, que Comercio cruce por arriba…



Estamos hablando de obras muy caras.



¿Y cuándo las van a encarar? ¿En 20 años no hubo tiempo de hacer un plan? Si Vázquez hubiera hecho un plan de largo plazo ya estaría empezado.

Y lo peor de todo es que en Montevideo el Frente puede volver a ganar en el 2015. Puede volver a ganar a pesar de la pésima gestión, siendo la minoría mayor. Nosotros nos dividimos. Nos sacamos votos entre nosotros.

Entonces la propuesta es: señores, pensemos en Montevideo, seamos eficaces electoralmente. Hagamos una alianza electoral, por supuesto que con un programa. Reservemos candidatos. El Partido tiene algunos candidatos. Hay gente que quiere ser intendente de Montevideo, incluso gente que pueden ser excelentes candidatos del Partido Nacional.

¿Pueden ganar? Difícil. Pero pongamos nuestro candidato dentro de una alianza con un candidato del Partido Independiente y un candidato el Partido Colorado. Ese partido le pelea de igual a igual la Intendencia de Montevideo al Frente Amplio.

Erlich ganó con más del 60%. Pero en la última elección, el Frente bajó y no llegó al 50%. Es decir que hay otro partido que es más grande que el que ganó la intendencia. ¿Por qué tenemos complejos de votar juntos?

Yo soy el candidato más votado en la historia del Departamento de Rocha. Desde 1880, nunca nadie sacó tantos votos como yo: 17 mil votos. Y no gané porque el Frente hizo una alianza electoral; acuerdo por sublema y por lema. La vieja ley de lemas, tan vigente como siempre, permite la acumulación. ¿Y quién la usa ahora? El Frente Amplio.

Nos ganaron las elecciones anteriores en Paysandú con tres candidatos. Y pusieron un candidato que venía del Partido Nacional, Pintos, y ganó la intendencia. Acumulación por sublema, de la buena.

En Rocha me ganaron con el mismo procedimiento. En 2005 salieron a buscar un médico y metieron a Taraboquia.

Lo que quiero decir es que el instituto de la acumulación sigue funcionando en el Uruguay.

Me preguntan si yo quiero revivir la multiplicidad de candidatos… ¿Cómo revivir? Existe. El Frente la está usando a nivel departamental para ganar intendencias.

Entonces, yo creo que en Montevideo es interesantísimo este desafío. Y en otros departamentos también. Yo lo haría en mi departamento con mucho gusto.

Y me dirán que lo que quiero es ganar… pues claro, de eso se trata. Se trata de ganar elecciones. Las ideas y los programas, no se pueden aplicar si no se ganan las elecciones.



Queda claro, entonces, que no es una propuesta específica para Montevideo sino una estrategia para ganar elecciones departamentales en todo el país…



Exactamente. En aquellos lugares dónde haya una puja electoral fuerte. Es decir, donde sea necesario para ganar.

¿Y por qué lo haría con los colorados? Porque ya hemos votado juntos con los colorados. No estoy inventando nada.

El Frente Amplio en 1971 votó bajo el lema PDC que les prestó Juan Pablo Terra. Partido Demócrata Cristiano; y ahí votó el Partido Comunista. Votó el lema cristiano. ¿Por qué? Porque estaba juntando votos para ganarnos.

Esa eficacia electoral se transformó en que nos ganaron todo. Nos ganaron Montevideo y se quedaron. Nos ganaron el gobierno nacional; llevan dos períodos con mayorías parlamentarias. Fueron eficaces electoralmente, y lograron juntar lo que parecía imposible: cristianos y comunistas juntos, bajo el mismo lema. Eso es eficacia electoral. Yo la quiero reproducir.

¿Y con quién me parezco para que mi partido funcione mejor? Hoy en día, con los colorados. No vamos a solucionar los problemas de Montevideo con el sobretodo de Batlle y con el poncho de Aparicio.



¿No te preocupa el tema de la identidad partidaria que se invoca con frecuencia?



La identidad partidaria está fuera de discusión. Uruguay no se explica sin el Partido Nacional y sin el Partido Colorado. Van a seguir existiendo, con sus convenciones y sus estructuras. La pregunta es si podemos articular electoralmente en determinadas ocasiones para ser eficaces. Podemos y debemos hacerlo.



¿Lo crees posible en el caso de Montevideo?



Si. Yo siempre fui partidario de que el Partido Trabaje con un candidato a largo plazo. Su tú vas hoy a cualquier departamento del país y preguntas a un ciudadano común de la calle quién será el candidato de los blancos para la próxima elección, en el 90% de los casos te lo van a decir. Ahora, pregúntale a un Montevideano quién será el próximo candidato a intendente de los blancos. Nosotros lo resolvemos 45 días antes. Así es muy difícil.

Javier García, por ejemplo, fue un gran candidato. Pero fue puesto sobre la raya. En esta última elección también fueron decididos a último momento los dos candidatos, Ana Lía y Javier.

El Partido Nacional tiene hombres como Gandini, montevideano, con una mirada sobre lo departamental muy fuerte, con gran conocimiento de Montevideo, que es un dirigente en el que el Partido tendría que haber apostado y aportado esfuerzo y trabajo para que fuera un candidato a largo plazo. Y después, ser eficientes electoralmente y articularlo como candidato dentro de un esquema que pueda competir de igual a igual con el Frente. Puesto en ese lugar, Gandini estoy seguro que votaría muy bien.



¿Por qué te parece que eso no se ha hecho?



Primero porque no nos hemos puesto a trabajar en esto. Ahora tal vez nos pongamos.



¿No te parece que habrá gran resistencia?



Hay que empezar a hablarlo, a razonarlo. Alguno muy conservador podrá decir “no, de ningunas manera”. Pero así terminan facilitándole las cosas al Frente Amplio. Porque la contracara es que el Frente vuelva a gobernar por sexta vez. Después de haber pasado por el peor desprecio que un dirigente puede recibir. Que es, que alguien te diga “te gano con una heladera”. Es decirnos: “ustedes son tan ineficaces electoralmente que nosotros ponemos a cualquiera; no importa quién sea el candidato”.

Y tampoco importa cómo gobiernen. “ganamos igual”. Es lo que nos han dicho los frentistas en Montevideo.

Contra esto tenemos que reaccionar, pensando y poniendo cabeza.

Yo no tengo problema en decirlo públicamente. Tenemos la obligación de ganar. No para salir a festejar. Sino para solucionar los problemas del tránsito, de la basura… Montevideo tiene que ser una ciudad mejor administrada. Y el Frente ya dio pruebas de que es un desastre.

Lo que le pasó a Ehrlich. El edil Grafigna le avisó dos años antes que se le iba a caer el Cilindro. Y miró para otro lado. Y el cilindro se le desplomó. Es el colmo de la soberbia. No sólo no escuchó a Grafigna sino que lo acusaron de causar alarma pública.



Cambiemos de tema. Tú has tenido importante participación en la discusión en torno al tema de la minería. ¿En que están las conversaciones interpartidarias al respecto?



El jueves pasado tuvimos una reunión. Creo que las cosas han cambiado sustancialmente desde hace cuatro o cinco meses, cuando planteé la nacionalización del hierro, a la fecha. Hay un cambio notorio.

Hace seis meses, cuando Aratirí estaba trabajando, estábamos en un 5% para el Uruguay por concepto de canon y el resto para la empresa. Con exoneración impositiva, con no pago del IVA, con recuperación de la inversión por la vía impositiva. Los 3 mil millones de dólares que iba a invertir Aratirí se le devolvían a través del IRAE. Es decir, estábamos en un nivel ruinoso de venta de nuestro subsuelo, de nuestra riqueza natural no renovable. No hay ningún país del mundo que trate así sus recursos naturales.

Planteamos la nacionalización. Se puso en discusión. El presidente me parece que aceptó el planteo que le hicimos, se puso en marcha una comisión y ya hay algunos anuncios que a mi no me dan satisfacción plena, pero hay que admitir que hemos avanzado.

Primero, el gobierno anunció que no va a haber exoneración de acuerdo al decreto 455/2007.

Eso, dicho así de sencillo, son más o menos, 250 millones de dólares al año que la empresa va a tener que pagar por concepto de IRAE. Si habremos avanzado.

Estamos, de acuerdo a nuestros cálculos, casi en el 30% para el estado. Pero hay más camino para avanzar. El gobierno sigue analizando todavía con nosotros, la posibilidad de un adicional especial del IRAE. Y no es porque nos ensañemos con la empresa. Sino porque se trata de un recurso natural no renovable, que ellos, lo único que hacen es sacarlo, ponerlo en un caño, cargarlo en un barco y llevarlo a la China. Por eso, en estos casos, en todo el mundo los niveles de participación del estado son altísimos.



¿Tienes datos comparativos con otros países?



Si Aratirí estuviera en Argentina pagaría el 49%; en Australia o en Canadá, el 47%; En Perú o en Chile, el 43%; en México, el 40%. En Uruguay, recién estamos en el 30 o 35% con los avances que hemos hecho en la comisión. Yo quiero llegar, como dijo el presidente, a un fifty – fifty. O lo más cerca posible del 50%.



¿En la medida que aumenta el negocio para el estado, no disminuye el interés de la empresa?



No necesariamente. Porque las empresas ya saben que los negocios en este tipo de minería funcionan así en todo el mundo. Los países no entregan sus riquezas naturales a cambio de una pequeña comisión del 5%.



Pero acá creían que si…



Porque estábamos dormidos. Pero nos despertamos. Nuestro planteo hizo sacudir el escenario. Además no era un planteo ideológico; venía de un nacionalista que ni siquiera planteaba la estatización, sino la recuperación de nuestro subsuelo.



Mi pregunta apuntaba concretamente: ¿Aratirí sigue interesada?



Totalmente. Tendrá que ver los términos de referencia, evaluar su inversión, pero sigue interesada.



¿Se conforma con ganar menos de lo que esperaba?



Pero Aníbal, son ganancias millonarias igual. Los niveles de rentabilidad de una empresa como Aratirí en los primeros años están por encima de los mil 500 millones de dólares por año. Si en vez de un 5% tiene que pagar un 45% por ciento, sigue siendo un gran negocio.



Bien, hasta allí lo que tiene que ver con las condiciones económicas. Pero ¿está estudiado seriamente el impacto ambiental que producirá?



Ese es el otro componente del tema que analiza la comisión. Y también hemos avanzado en eso, aunque todavía falta.

Por ejemplo, el gobierno debe redactar una ley que establezca las directrices territoriales, porque la ley de ordenamiento territorial así lo ordena. Allí está establecido como se administra el territorio. Donde puede haber y donde no puede haber minería.

Y lo otro es el impacto ambiental. Nosotros le dijimos al gobierno que no ahorre plata en contrataciones; que traiga a los mejores del mundo. Y ya se hicieron algunos avances. Trajeron un programa de Naciones Unidas para fortalecer a la DINAMA; hicieron un contrato con los chilenos y contrataron ya una consultoría de ese país y están negociando con Brasil otra consultoría para estudiar Aratirí concretamente. Son países con mucha experiencia minera.

El Partido Nacional le dijo al gobierno que apoya los gastos que sean necesarios. Los 85 funcionarios de la DINAMA no alcanzan. No porque no sean buenos; les tenemos confianza; pero son pocos.



¿Por lo que cuentas, se está muy cerca de un acuerdo con el gobierno?



Si va a haber acuerdo en la comisión, no lo sabemos todavía. Pero hay avances importantes.



¿Cómo estás viendo, en general, el panorama político del país y, en particular, la gestión del gobierno?



A mi me preocupa la caída de la imagen del Presidente de la República en las mediciones de opinión pública. El presidente está en niveles de popularidad similares a su partido. Eso es una cosa complicada.

Los presidentes en Uruguay, han mantenido niveles de popularidad más altos que su partido y más altos que su gobierno. Batlle era un caso típico. Los primeros años de su mandato el Dr. Batlle tenía niveles de popularidad del 60% y su gobierno del 25%. La gente lo veía con mucha más simpatía que a su propio gobierno.

A Mujica eso le pasó al principio. Pero ahora no. Ha caído. Y eso lo debilita ante la opinión pública.

Además me parece que el presidente es muy confuso, muy anárquico… mentalmente anárquico. Lanza todos los días temas que no están suficientemente estudiados por sus equipos de gobierno. Eso le genera controversias internas. Los ministros emiten opiniones contrarias a las de él. El partido discrepa con él. Y él parece inmutable, pero creo que eso lo debilita a él y al gobierno; y no es bueno tener un gobierno débil.



Un caso concreto es el impuesto a las grandes extensiones de tierra. ¿Qué opinas de esa iniciativa del presidente Mujica?



El impuesto al campo es un caso típico. Lo soltó en medio de la discusión de la Ley de Caducidad y se convirtió en un asunto sin control. Hasta hoy es difícil destrabar qué es lo que contiene. Porque es tan raro ese impuesto. Mujica, con ese impuesto enfrenta la concepción impositiva de Tabaré Vázquez, quien pensaba exactamente lo contrario. Pensaba que había que aplicar un impuesto a la renta, es decir a las ganancias, no a la propiedad.

Por algo eliminó el impuesto al patrimonio al campo. Mientras la industria lo paga, el campo no. Él entendía que la tierra tenía que pagar un impuesto a la rentabilidad. Éste, por el contrario, es un impuesto a la tierra. Al revés de la concepción de Vázquez.

Además Vázquez eliminó todos los impuestos que eran renta afectada. Él decía que estaba muy mal cobrar un impuesto A, para resolver un problema B. El único que quedó en pie es el impuesto de Primaria.



Volvamos a la caída de los índices de popularidad del gobierno y del presidente. ¿No crees posible que el Frente Amplio se beneficie de sus propios fracasos? ¿No será Vázquez el que capitalice toda la disconformidad?



Creo que puede interpretarse así. Aunque el Frente ha vuelto a sus niveles históricos. Las últimas encuestas dicen que tiene el 40%. Eso tenía cuando ganaban los partidos tradicionales. Parece que han perdido ese flujo de votantes ilusionados que los veía como un instrumento de cambio, moderno, progresista.



¿No lo ves a Vázquez recreando esa ilusión?



No lo se. Esa es una ecuación electoral. Pero recordemos que buena parte de los problemas con los que está lidiando Mujica, son herencia de Vázquez. Los problemas en la salud, el funcionamiento del sistema impositivo son herencia de Vázquez. No sólo lo que se ha hecho, sino lo que no se hizo. El tema de la caminería que está deshecha, ¿herencia de quién es? Vázquez no se ocupó del tema.



¿Cómo ves al Partido Nacional en esta coyuntura?



Creo que viene muy bien en su accionar; hay un cambio notorio en la actividad partidaria, que se empieza a reflejar en las encuestas; hay un directorio mucho más articulador, que habla con el PIT-CNT, que habla con la Universidad, que está jugando en otros terrenos que no jugábamos, que se relaciona con los agentes sociales de otra manera. Eso va a dar frutos.

Va a haber una puja de nuevos liderazgos. Y eso le va a dar al Partido Nacional nuevas oportunidades, si lo hacemos bien, con cuidado, con cariño, pero mostrando perfiles, mostrándose cada cual tal cual es para que la opinión pública seleccione.

Creo que el Partido Nacional está bien parado para este nuevo escenario, con un Frente Amplio que está cansando a la gente, en el que el único relevo que tienen es volver a agarrarse de Vázquez, para ver si se salvan. Y Vázquez va a tener que explicar muchas de las cosas que hizo y muchas de las que no hizo.


 
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