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Rocha,

“El Pepe”… se bajó

26/01/2011

José Mujica, anunció que “el Pepe” abandona sus audiciones semanales en radio.



Apenas despuntaba el nuevo gobierno advertimos que estábamos ante un extraño fenómeno de increíble repercusión política. El Uruguay parecía tener dos Presidentes, Mujica en la Torre Ejecutiva y “el Pepe” en M24, radio donde se trasmite la audición. La distancia entre ambos era significativa. El Pepe razona conversando sobre todos los asuntos cotidianos, expresa opiniones sobre los problemas que aparecen semanalmente en la vida del país, propone caminos nuevos para la producción, la educación, la industria. Fija pensamiento político sobre el trabajo, la propiedad, el dinero, se compadece ante sucesos dolorosos, expresa solidaridad a distintos colectivos que atraviesan dificultad, filosofa sobre la existencia o no del alma, la nación o el compañerismo. Es ruralista, sindicalista, consumidor. Ama los animales y las flores. Respeta la ciencia y la vida. Habla llano y en tono coloquial.

Mientras tanto, Mujica gobierna desde la Torre Ejecutiva, la casona de Suarez o la estancia de Anchorena y lo hace en medio de contradicciones, enfrentamientos, marchas y contra marchas. Un país que “nada” en la prosperidad pero que se ve atado, contradictorio y con rumbo difuso. No responde con claridad y contundencia ante ninguno de los problemas que aparecen. Trabaja mucho pero hace poco. Quiere que el Estado lo haga todo, tiene poca confianza en el hombre y en la iniciativa. Desconfía y entonces necesita colocar uno de los de la “barra” cerca de todo lo importante. Lo atávico persiste en él, lo impulsa y lo frena a la vez.

La distancia entre el personaje y el Presidente ha sido enorme. La gente llego por momentos a confundir quien gobierna, es más, creyó muchas veces que gobierna el personaje. Presidentes que se comunican por radio no es nuevo, Roosevelt –salvando las distancias- lo hacía durante la segunda guerra para informar al pueblo de las acciones del gobierno. Lo que no habíamos visto antes es ese desdoblamiento ente el Presidente y un personaje interpretado por él mismo. El Presidente no resuelve, no da señales claras de saber cómo hacerlo, por ejemplo, en un asunto clave como es la educación. Tiene sobre su mesa un claro y determinante informe acerca del deterioro del país en esa área. Mientras el personaje se pregunta qué nos está pasando y confía en la sabiduría popular para resolverlo, al Presidente le tiembla el pulso y da respuestas erráticas. La confusión es tal que el personaje sale de la audición y se enfrenta a la tele, toda vez que el Presidente no tiene respuesta y así fue en muchas oportunidades

El Presidente y su personaje han mostrado la patología del gobernante. Si fue hecho deliberadamente más grave aún. Entretener al pueblo con largas disquisiciones mientras se tiene la responsabilidad del ejercicio de la acción de gobierno es, por decir lo menos, una gran imprudencia y una pérdida de valioso tiempo y oportunidades perdidas.

En alguna ocasión el Presidente y el personaje se complementan. Una mañana de setiembre el Pepe, su esposa Lucía y “Manuela” se levantaron temprano y en el fusca marcharon al predio del Prado. Peones y ayudantes realizaban las tareas propias de la hora. El Pepe mateó con ellos. Dos horas después estaba en su chacra de regreso. Por la tarde, sin Lucia, ni Manuela y en auto oficial regresó al Prado esta vez para reunirse con la ARU. No hubo mate sino baby feef,

Ese día personaje y Presidente caminaron juntos. Se complementaron. Pero otras muchas, las mas de las veces, el personaje interpreta la realidad y la comenta, aporta soluciones que el gobierno no instrumenta, alienta desafíos que el Presidente no atiende, y hasta critica la inacción o falta de unidad en el trabajo.

Esta convivencia era absolutamente impertinente. Era obvio que por algún lado el asunto comenzaría a naufragar, y lo hizo por el lado más sensible del gobierno: la popularidad del Presidente, que se desplomó 20 puntos en ese tiempo de convivencia entre el ventrílocuo y su personaje.

El pueblo no acepta que un gobernante “navegue” mientras el tiempo transcurre. El guerrillero devenido en Presidente se descolgó con un presupuesto burocrático, estatista y corporativo. La presencia opresiva del aparato político partidario en la estructura del gobierno con una mayúscula ampliación de cargos de particular confianza y contratos también de confianza muestran claramente la intensión de “apropiarse” del andamiaje del Estado para usarlo como polea de trasmisión de los intereses partidarios. Una política exterior de izquierda, una política social de izquierda, una educación de izquierda son solo algunas muestras del cierre ideológico que el partido gobernante hace sobre la cosa pública. Así gobierna el Presidente, mientras “el Pepe” alentaba “los acuerdos multipartidarios de amplia base como la más sana expresión de una democracia pluri-partidaria. La contradicción es tal que resulta bochornosa.

Mientras esto acontece, el Uruguay achica los recursos asignados a la Investigación y el Desarrollo, única palanca de transformación de un país en crecimiento a un país desarrollado. Existen decenas de instrumentos para medir al país, en lo económico, lo social o la infraestructura y otras tantas personas dispuestas a darle a esos datos el valor de mostrar el país que somos. Yo por lo pronto me gusta medir a los países por las patentes que producen. Esa es la variable del conocimiento que separa realmente a los ricos de los pobres. Los suelos más ricos del planeta están en Africa, pero ninguno de estos países integra la OCDE. Integran este grupos de países de elite aquellos que mas han desarrollado su conocimiento. Países desérticos y pequeños como una hoja de parra están allí. Uruguay puede ser uno de ellos si entiende cabalmente que la verdadera riqueza no es muscular, sino neuronal.

Educación e investigación son las claves y desplazan notoriamente a todas las demás.

El actual gobierno es el primero desde los años 90 en bajar el porcentaje del presupuesto asignado a Educación por el Estado. Históricamente ha sido 25% del gasto público, ahora es el 23%. Pero más importante aún, no conocemos el rumbo. No sabemos cuáles son las directrices que se llevan adelante para salir de este marasmo educativo. Y allí está el talón de Aquiles de una gestión gubernativa y la referencia es literal.

La diferencia entre estar erguidos o en cuclillas es la Educación y con ella la Investigación y el Desarrollo.

José Carlos Cardoso


 
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