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Rocha,

Diputado José Carlos Cardoso. Viento del Este

24/11/2010

José Carlos Cardoso"Es de los que no pasan inadvertidos. Donde hay candombe, ahí está José Carlos Cardoso, diputado herrerista por Rocha. Confiesa que sus compañeros le dicen que va demasiado al choque, pero este parece ser su camino sin retomo, Atrás hay una historia de familia humilde, sindicalismo escuela rural, donde nace el sol de la patria.


Por Gerardo Tagliaferro

Tutea de inmediato, con el inconfundible hablar de los rochenses. "Pasa, espera, siéntate", todo muy castizo. Viene de comisión y se disculpa por la demora. Camisa oscura a rayas, sin saco ni corbata, como mandan los tiempos. Ahí no choca. A su espalda un único retrato, igual que en su casa materna: el viejo Herrera. Parece todo el tiempo apurado, pero con el paso de la charla creo descubrir que es su forma de ser nomos, quizás hiperactivo. Hace bastante que es legislador, pero también fue sindicalista, periodista, integrante del Codicen, subsecretario de Educación y antes que todo eso, durante diez años, maestro rural.

- Tu primera aparición pública fue a mediados de los ochenta como dirigente sindical del gremio de maestros en Rocha.
- Sí, mi primera intervención social, digamos, fue vinculada al sindicato de maestros cuando se produce la reapertura democrática y se reinstalan los sindicatos. Integro una lista para la dirección sindical en Rocha, ganamos, y al año siguiente me transformo en el secretario general del sindicato en Rocha. Con eso me vinculo mucho a nivel nacional básicamente en la línea de (Héctor) Florit.

Se recibió en 1979 como maestro y al año siguiente comenzó a trabajar en una escuela rural de Rocha, donde estuvo diez años.

- Arranqué en una escuela rural, en los bañados de India Muerta, con cuatro niños.

- ¿Fue elección, o las circunstancias te llevaron ahí?
- No, elección mía. Yo trabajaba en la Onda mientras estudiaba Magisterio, era funcionario de la agencia de Rocha. Además me había presentado a un concurso en Meteorología, que había ganado y también entré como Observador Meteorológico a la estación de Rocha. Y cuando me recibí y apareció una escuela rural dije, esto es lo mío. Dejé todo y me fui.

- ¿En tu familia había gente vinculada a la política?
Dirigentes no, militantes sí. Mi abuela paterna era una militante herrerista de toda la vida. En casa el único cuadro que había era el de Herrera. Herrerismo contra los blancos independientes. Yo me crié básicamente con mi abuela y tuve una impronta muy blanca, ella acompañaba los actos y yo iba de su mano.

- Te criaste con tu abuela, decís.
- Sí, buena parte de mi niñez la pasé con ella, desde los 4 o 5 años hasta los 16.

- ¿Te puedo preguntar por qué?
- Porque mi madre se separó de mi padre, ella retuvo a los dos hermanos más chicos y mi abuela, que era la madre de mi padre, colaboraba en la crianza del más grande, que era yo. Mi madre era empleada doméstica y así nos educó a los tres, sola.

- ¿Mantuviste la relación con tu padre?
- Sí, siempre, una excelente relación.

- ¿Por qué el magisterio?
- Tuve la opción de venir a Montevideo a estudiar abogacía, que era lo que yo quería, pero no pude porque había un tío materno que era dirigente sindical comunista en Montevideo -porque yo tengo un ala por la parte de mi madre que son todos de izquierda- y él le dijo a mi madre: un plato de comida y una cama yo le doy acá. Pero lamentablemente falleció el año que yo iba a venir a estudiar. Y me quedé sin lugar y en ese momento no había becas, no había nada. Entonces estudié magisterio y la verdad que no me arrepiento.

- Me imagino que en aquel momento todo el mundo te habrá dicho: te vas a morir de hambre.
- Totalmente. Pero sin embargo me dediqué a trabajar, me casé con una maestra, de la cual ahora estoy divorciado, y disfruté mucho de mi carrera. Después privilegié la actividad política y cuando ganó el Partido Nacional me salió la oportunidad de trabajar en otra área.
No sé qué tienen de particular los maestros, pero en verdad, no me cuesta nada imaginármelo como tal. Túnica blanca, una tiza en la mano y una explicación sobre el pizarrón. Tiene un hablar docente, diría. Explica con claridad, no se va por las ramas y no titubea.

- ¿Cómo fue ser maestro rural?
- Una experiencia extraordinaria, yo era un chico urbano, de barrio. Uno se encuentra ante todos los desafíos: los de la educación, los humanos, el relacionamiento con el grupo... Yo trabajé en una escuela con seis niños en el año 80, no había Internet, no había televisión color, el único medio de comunicación era la radio. El maestro ahí era un vínculo muy fuerte. Me fui a vivir además a la escuela. Descubríun mundo que no conocía, me hice amigo de la gente, de los padres, los vecinos, me vinculé con la actividad rural. Aprendí a andar a caballo, a ensillar un carro, a carnear, a tirar un lazo... conocí un mundo que no conocía.

- ¿Viviste los diez años en la escuela?
- No, la mitad, los primeros cinco años. Los segundos empecé a viajar, porque me casé, tuve hijos. Además tuve que complementar el trabajo porque efectivamente me iba a morir de hambre si no. Empecé a trabajar en un colegio dos días a la semana. Y después tuve otras actividades: hice periodismo agropecuario, después fui corresponsal de El País.

- La docencia es de esas cosas que uno nunca deja. ¿Verdad?
- Sí, yo me formé como docente. Me formé para explicar algo y tratar de que el otro entienda. Esa es la gran matriz de un docente y ayuda mucho en la actividad política. De alguna manera uno sigue siempre tratando de convencer a los demás.

- ¿Sos político porque antes fuiste sindicalista?
- No, fue paralelo. En las elecciones internas (1982) voté al Herrerismo en la lista de Rocha, pero sin ningún vínculo formal. En las elecciones del 84 me acerqué un poquito más.

- ¿Siempre en el Herrerismo?
- Sí, no he hecho otra cosa que votar y militar en el Herrerismo. Un dirigente róchense, Silvio Cardozo, un político de larga data, me fue a buscar insistentemente: "Vincúlate, tienes que venir", y ahí me vinculé. Arranqué militando en la base hasta que llegué a ser candidato.

- No había, ni hay, muchos dirigentes sindicales herreristas.
- No, pero en aquella época no fue una cosa muy sorpresiva porque yo conocía mucho el magisterio, tenía buena relación con muchos maestros de Rocha. No tenía muchos antecedentes políticos y no te olvides que en el 84 estaba despertando la militancia política, entonces nos veíamos todos muy horizontales. Estoy convencido de que en esas elecciones de magisterio me votaron muchos frentistas. Fui dos veces secretario general del gremio.

- ¿Tu pensamiento político ha cambiado en 25 años?
- No mucho. Te diría que más bien estoy retomando más fuerte aquel vínculo y creo que el Partido Nacional debería retomarlo también. Creo que en algunos aspectos hicimos un giro que no nos hizo bien.

- ¿A qué te referís?
- Al vínculo con la sociedad.

- Eso es muy wilsonista.
- Te digo la verdad: políticamente me defino como blanco y como herrerista, pero no me siento menos wilsonista que otro nacionalista. No creo mucho en ese abroquelarte, lamentablemente hemos caído en esa polarización que la izquierda utilizó mucho. Cuando la izquierda me dice que soy de derecha, yo digo ¿qué es eso? ¿Dónde me quieren poner? Yo provengo de un hogar pobre, soy un hombre humilde, vivo en el Interior, no pertenezco a ninguna clase dominante. Sin embargo desde la izquierda se me ve como un dirigente herrerista que defiende a los ricos. Tengo un auto del año 70... vivo en una casa alquilada, compré el año pasado recién por primera vez en Rocha. Y además tengo pensamientos que ahora, con un poco más de madurez política, estoy exponiendo con más fuerza. Hoy me permito decir cosas que antes no decía.

- Sos un hombre de combate.
- Sí, a veces demasiado. Eso dicen mis compañeros. Me gusta la pelea. He ido mucho al choque y a veces he pagado costos, no ha sido fácil. En los combates más duros que ha dado el Partido en los últimos años, en general he participado.

- Casi siempre con la izquierda.
- En general sí, porque considero que la izquierda tiene una posición muy cerrada de la vida de la sociedad. Yo tengo una concepción liberal, en lo político, social y económico.

- ¿Qué costos pagaste?

- Bueno, yo qué sé... en mi primera legislatura, cuando tuvimos aquel lío con Nicolini por Focoex, con él no nos fuimos a las manos pero casi. Eso genera una marca, en el Parlamento te miran de determinada manera. Y ahora vengo de tener uno con Bonomi por las muertes en la cárcel de Rocha. Yo me enfrenté al gobierno en la primera interpelación y me salieron a dar con todo, salió la pesada a golpearme, a golpear a mi familia, a acusarme...

- ¿A golpear a tu familia por qué?
- Porque en el Parlamento se quiso llevar la discusión a que mi mujer es abogada y ha defendido a alguno de los presos. Y eso se llegó a plantear en la Cámara, como una especie de ninguneo a mi gestión, como si yo estuviera haciendo un trabajo vinculado a la profesión de mi mujer. Por supuesto que resistí.

- ¿Tenes enemigos?
- Yo no siento. Además tengo muy mala memoria para los problemas. No guardo rencor con nadie porque me olvido. Es increíble pero es así, a veces me lo recuerdan: "¿No te acuerdas que tuviste tal lío?" No, no lo recuerdo. Pero por ese episodio corté la relación con el diputado (Aníbal) Pereyra, de Rocha, teníamos cierta amistad y ahora ni diálogo. Pero con el resto ningún problema, tengo amigos en la izquierda.

-¿Quiénes?
- Bayardi, Daisy Tourné, con quien somos amigos de la época del sindicato de maestros y hemos tenido siempre una relación excelente, incluso enfrentándonos políticamente como nos enfrentamos cuando ella era ministra. Con Doreen Ibarra soy amigo desde hace veinte años.

Hace poco una comisión de vecinos de la ciudad de Minas quiso colocar en una escuela una placa en homenaje a Ricardo Zabalza, tupamaro muerto en la "toma de Pando", el 8 de octubre de 1969. Cardoso se pintó la cara y fue al choque frontal.
- Sí, porque soy muy celoso de lo que pasa en las instituciones educativas, y me parece que los centros educativos no pueden ser campos de batalla ideológicos. No podemos atropellar a la juventud y me parece que la izquierda lo quiere hacer. La placa está en la casa de "Perucho" (Pedro) Zabalza, que fue intendente herrerista de Lavalleja y presidente del Consejo Nacional de Gobierno por el Herrerismo. ¿Dónde la quieren poner? ¿Quieren ganar una pulseada? Bueno, si quieren ganar una pulseada arranquemos discutiendo todo, y yo creo que (Ricardo) Zabalza era un forajido.

- Entonces también Mujica era un forajido, porque participó igual que Zabalza en la toma de Panda
- Bueno, el acto de Pando es un acto de forajidos, porque lo primero que tiene que recordarse es que fue en pleno período democrático. Ellos no le ocuparon una ciudad a la dictadura. E intervino Mujica, es verdad. Pero también es cierto, que Mujica buscó una ratificación popular y ha cambiado, de aquel forajido de ayer a éste de hoy hay diferencia. Y yo me tengo que ban-car que la gente le dio un rol por la vía democrática.

- ¿Cómo ves a su gobierno?
- Y, habla mucho y hace poco. Hablando es un fenómeno. Estamos ante la presencia de un fenómeno, un tipo que inventó un personaje, el Pepe y lo paseó durante la campaña electoral. El Pepe nos ganó la elección, no Mujica, el Pepe. El Pepe escondió a Mujica, al forajido, al tupamaro, a toda la historia de Mujica. La escondió el Pepe, que es un personaje, un tipo fantástico que habla bien, que es amigo de los pobres, es un ciudadano común que anda de camperita, en un auto viejo...

- Y vos crees que ese no es él, que es un personaje.
- Bueno, yo lo veo gobernando y es otra cosa. Y en el gobierno esa contradicción se le va achicando. A las siete de la mañana el Pepe se levanta en la chacra, agarra el Fusca, sube a Lucía y a la perra y se va al Prado. No hay nadie, están solamente los peones... y la prensa. Entonces toma mate con los peones, habla con los gauchos y a las ocho se vuelve para la chacra. A las cuatro de la tarde del mismo día, en el auto de Presidencia, llega el presidente a almorzar con la ARU. Baby beef, el plato más caro que hay. Y a comer con la ARU, con lo que hace cuarenta años Mujica pensaba que era la ejemplificación de la oligarquía vacuna, asila llamaban. El mismo día, el personaje de mañana, el presidente de tarde. El presidente fue a hablar con los que tiene que hablar, de mañana fue el Pepe.

- ¿No está bien que hable con todos?
- Ahí está. Ahí los complementó, el Pepe y el presidente caminaron complementariamente. Ahora, el Pepe dice en la radio de mañana que el asado no puede valer lo que vale, y de noche en Canal 12 el presidente dice que no puede hacer nada, porque no va a intervenir. Pero de mañana en la gente deja la idea que hay un problema, que de tarde no resuelve. Y eso todos los días. ¡Todos los días! El Pepe dice una cosa pero el presidente anda por otro lado. El presidente dice que quiere aumentar los sueldos de los ministros y el Pepe me dice que le quiere bajar el 15% del sueldo a los ministros. ¿Y qué fue lo que pasó? Que se hizo lo que dijo el presidente, no lo que dijo el Pepe. El Partido Nacional lo que tiene que hacer, es arrinconarlo, ir cerrando la brecha, hasta que caiga y desaparezca el Pepe, y dejar parado frente a la gente al presidente.

- ¿Pero el presidente está haciendo mal las cosas?
- El presidente hace poco. ¿Qué es lo que ha hecho? Decime el cambio sustancial. Cuando vi el presupuesto pensé: "Bueno, viene el presupuesto de un ex guerrillero"". ¿Y aquel guerrillero genera este presupuesto? Más Estado, el aparato político adentro del Estado, burocracia... 10 mil millones de dólares de presupuesto para el Estado.

Otra polémica para este ex maestro. Propuso que el oficialismo derogue la ley de Caducidad, en lugar de presentar este proyecto interpretativo que va en vías de naufragar.
- La derogación de la ley de Caducidad es el resultado de la práctica política que el Parlamento siempre llevó. Cada vez que la Suprema Corte declaró una ley inconstitucional, el Parlamento la derogó. Increíblemente, ahora no la quiere derogar.

- ¿Lo tuyo es una inteligente jugada para eliminar los efectos que podría tener el proyecto del Frente Amplio? Porque la derogación no cambia nada.
- La derogación, para mí, cambia. Hace caer la ley, que además a esta altura no la necesitamos. No hay ningún problema institucional en el país que amerite una ley como aquella, que se votó en un momento sí que se necesitaba. Si derogamos la ley, mi interpretación es que si hubo o no cosa juzgada en los casos archivados lo debe resolver el juez. Y yo que los familiares, volvía al juzgado a preguntar si hubo cosa juzgada. El juez podrá decir que sí, o que no, porque si el Poder Ejecutivo, en aplicación de la ley de Caducidad mandó archivar un expediente, eso no es cosa juzgada. ¿Dónde está el proceso? Se archivó nada más.

- Tú crees que con la derogación se pueden reabrir casos.
- Totalmente, asilo dije en la comisión.

- ¿Pueden ir militares a la cárcel?
- Totalmente.

- ¿Esta posición no te genera un problema en tu sector?
- ¡Pero esa es la realidad política de hoy! ¿Problema con quién? ¿A quién tengo que proteger?

- Los defensores de la ley, de ayer y de hoy, dicen que fue una amnistía.
- ¡No! Wilson especialmente estableció que no fuera una amnistía.

- Pero Lacalle dice eso.
Me mira, hace de cuenta que no escuchó, e insiste.

- Wilson especialmente inhibió que estuviera la palabra amnistía. ¿Por qué no. se puso la palabra amnistía? Porque no era una amnistía. No lo era. La amnistía es la eliminación del delito, su extinción. Aquí lo que se extinguió fue la pretensión del Estado de juzgar, la amnistía es: desapareció el delito. La de los presos sí fue una amnistía, eso fue lo que votó el Parlamento: una amnistía para unos y caducidad para otros.

- Insisto: ¿no te genera problemas internos esta posición?
- No. Hay compañeros que piensan como yo y no lo han expresado, otros sí. Otros tienen otra posición...
Tiene mucho del político tradicional Conoce las reglas y las aplica. Fue integrante del Codicen y candidato a intendente por su departamento. Se puede suponer que aspira a más.

- ¿Sos una persona ambiciosa?
- En lo económico no. En lo político... sí, tengo mis ambiciones.

- ¿Cuáles son?
- Quiero seguir mi carrera política, me hubiera gustado ser senador, me gustaría serlo. Voy paso a paso. Tampoco soy un ambicioso desmedido.

- ¿Soñás con ser presidente?
- Podría ser... sí, por supuesto el que hace política siempre sueña con llegar a la Presidencia de la República, sería el mayor honor.

- ¿Lo ves factible?
- No sé... habrá que ver. No lo descarto por supuesto.
 
* "En la escuela rural aprendí a andar a caballo, a ensillar un carro, a carnear, a tirar un lazo... conocí un mundo que no conocía"
* "Cuando la izquierda me dice que soy de derecha, ¿dónde me quieren poner? Yo provengo de un hogar pobre, no pertenezco a ninguna clase dominante"

Fuente: Entrevista realizada a José Carlos Cardoso por  Gerardo Tagliaferro para el Semanario Cronicas el 18/11/2010
 
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