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Rocha,

Un presupuesto más estatista que el batllismo de principios del siglo XX

19/11/2010

“Nunca el Uruguay tuvo un Estado tan grande y tan pesado” (…); “en eso, este presupuesto bate record” afirmó el diputado José Carlos Cardoso (…) al analizar las cifras del proyecto que impulsa el Frente Amplio en el Parlamento. “¿Qué vamos a hacer con este Estado”, si se acaba la bonanza provocada por la coyuntura internacional?, se preguntó el legislador herrerista.
También afirmó a La Democracia que “El presupuesto que tiene ASSE es impresionante. Tendríamos que tener unos hospitales públicos espectaculares. ¿En qué se va la plata? No lo sabemos. Al parlamento no se le informa.”
 

Por Aníbal Steffen - Diario La Democracia
 

¿Qué mensaje emite, en términos de modelo de país, el presupuesto elaborado por el gobierno para el próximo quinquenio, que ya cuenta con la media sanción de la Cámara de Diputados? 

Lo primero es ubicar al presupuesto en el marco institucional de la vida del país. Es la primera vez en la historia del país que el presupuesto público nacional consume un tercio del PBI. El PBI nacional son 30 mil millones de dólares y el presupuesto son 10 mil millones.

Nunca el Uruguay tuvo un Estado tan grande y tan pesado, desde el punto de vista de la economía, en términos del gasto público. En eso este presupuesto bate record.

El presidente Mujica vino para imponer un modelo estatista que supera largamente al de Batlle y Ordóñez de principios del siglo XX.

¿También supera al del Presidente Vázquez en ese aspecto?

Por supuesto. Lejos.

Recordemos a aquel Mujica que nos hablaba de un Estado gordo, con mucha grasa, que había que hacerlo trotar para adelgazarlo y hacerlo más eficaz. Bueno, los hechos demuestran exactamente lo contrario.

Y aclaremos que ese incremento fenomenal del gasto no está destinado a las áreas en las que la opinión pública pudiera considerarlo necesario. Por ejemplo, el gasto social, el gasto en el MIDES. O el gasto productivo. Tampoco.

El aumento del gasto va a la estructura del Estado. El que se recupera es el Estado tal cual, burocrático, estructural. Es allí donde va la plata.

Este presupuesto destina plata a la estructura de funcionarios, le da capacidad a los ministros para contratar gente, incrementa el gasto de funcionamiento en forma increíble en todos los ministerios, renueva todas las flotas del parque automotor público. Es decir, le da a la estructura del Estado un peso enorme.

¿Entonces cumplió con la reforma del Estado, pero en el sentido inverso al que se podía esperar?

 Exactamente, en el sentido contrario. En vez de ponerlo a hacer gimnasia para adelgazarlo y dejarlo musculoso, engorda al Estado; lo deja más obeso. Sin darle lo que, según nuestro punto de vista, tendría que haberle dado, un contenido consistente con lo que uno suponía que anidaba en la cabeza de un guerrillero.

Al fin y al cabo Mujica es un guerrillero: Así inició su vida y buena parte de su vida la dedicó a eso.

Es increíble que un guerrillero llegara a la cúpula del Estado a administrar el país para traernos este presupuesto, que de revolución no tiene nada; tiene solamente de acomodamiento y fortalecimiento de la estructura.

Cuando uno abre el presupuesto, analiza esos 140 artículos para ver la obra proyectada. La obra pública dice mucho. Los blancos siempre recordamos a Gianastasio, por la obra pública que nos dejó. ¿Y qué dice este presupuesto de la obra pública? A no, para eso no hay dinero. En eso vamos a apostar a la inversión privada.

Que venga una nueva ley y que los privados empiecen a poner plata en la Corporación Nacional para el Desarrollo y, a partir de allí, veremos cómo nos va en materia de obras. Si hay interés privado, habrá obras.

Le preguntamos al Ministro de Transporte y Obras Públicas, Enrique Pintado, por el ferrocarril. Y su respuesta fue que necesitamos inversión privada. En un presupuesto de 10 mil millones de dólares, el Estado no tiene dinero para destinar al ferrocarril.

Entonces, cuando llegó este presupuesto nuestra primera exclamación fue: la montaña parió un ratón. Yo creía que teníamos un presidente revolucionario. Tenemos un presidente burocrático que trajo una estructura, en materia de gasto y distribución de los dineros y de la recaudación, muy parecida al Uruguay de antes de la Guerra de Corea.

¿Este presupuesto frenteamplista no propone una más justa distribución de la riqueza?

Hay algunas ideas buenas. Por ejemplo, la Ministra de Vivienda tiene buenas ideas. Allí tenemos una mujer que tiene una cabeza bastante abierta, que mira bien los datos del país.

Por ejemplo, es la primera vez que yo veo un Ministro de Vivienda que acepta que hay más casas que familias. Por lo tanto, no necesariamente el problema habitacional se resuelve construyendo más casas; sino ubicando a las familias en las casas que ya existen.

Eso, que parece tan fácil decir, implica articular una política de alquileres muy delicada; implica fortalecer la garantía de alquileres; alentar a la gente para que tenga su casita y la alquile, para que la reforme para alquilar, para que haga tres casas para alquilar… Es decir, se está pensando en reactivar el mercado inmobiliario, que tiene que tener menos castigos impositivos y por eso viene, coincidentemente con esta idea, un retroceso en los impuestos a los alquileres. Y después un incentivo muy grande a la garantía de alquileres. O sea que el Estado sea garante de aquel que no tiene garantía para alquilar.

¿Pero esa idea se estructura en este presupuesto?

No. Pero se delinea. Se aplicará después. Pero como la trajo escrita en el presupuesto, nosotros la apoyamos porque es una buena idea.

Creo que hay que tener la honestidad intelectual de decir “esto está bien”, aunque no coincidamos con la globalidad del presupuesto.

¿Es la única fortalezca que le ve a este presupuesto?

No. Hay otras. Por ejemplo, hay que destacar que en materia de inversión social y educativa, los compromisos que asumió el Frente Amplio con el Partido Nacional y con el Partido Colorado, están en el presupuesto.

El Frente Amplio se comprometió con nosotros en la Comisión Interpartidaria y elaboramos un documento de 30 páginas. Nos pusimos de acuerdo en que la clave era fortalecer a los niños de cero a tres años del quintil más pobre de la población. Ahí está uno de los problemas endémicos del Uruguay.

Es allí donde nacen nuestros problemas de repetición, de deserción escolar, de bajo rendimiento. ¿Quiénes son los que tiene bajo rendimiento, los que desertan, los que repiten?: Los niños que de cero a tres años la pasan muy mal. No tienen buena comida, no tiene aprestamiento, no tienen atención familiar.

Bueno, el gobierno trajo una respuesta: 140 Caif en el quinquenio.

Fue lo acordado y lo reconozco como una fortaleza de este presupuesto.

Y eso complementado con las 300 escuelas de tiempo completo, que también viene en el presupuesto de la ANEP. Que no se terminarían en al final del quinquenio sino que ya entrarían en el siguiente. Estaríamos hablando del 2016 como objetivo.

Por supuesto no es construir las 300 escuelas. Es adecuar algunas, ampliar otras, transformar… Eso sí: tener 300 escuelas de 8 horas.

Eso coincide con la prédica del Partido Nacional de convertir a la escuela en el centro de las políticas sociales. Pero en cuanto a los planes del MIDES, de asistencia económica a los sectores más carenciados, etc., ¿hay innovaciones, se mantienen los planes del quinquenio anterior?

Algunos se van cambiando.

Aquí hay un dato que el gobierno no logra explicar. Mientras nos dice que, estadísticamente, la pobreza baja y la indigencia baja, el dinero que destina el MIDES para pobres e indigentes es el mismo y, en algunos aspectos, se incrementa. No logramos que nos expliquen por qué.

O la pobreza no baja y el núcleo duro de la pobreza sigue estable y por lo tanto nos están engañando cuando nos dan los datos, o es cierto que ha bajado la pobreza y la indigencia, y entonces los planes concretos del MIDES que están destinados a ese sector de la población debieran necesitar menos recursos, porque hay menos gente pobre e indigente.

No quiero acusar al gobierno de que está transformando eso en una especie de estructura permanente de apoyo económico a una franja muy importante de la población. Pero no logro que nos expliquen por qué.

Hay una diversificación de los planes. A nosotros nos parece quetener una vigilancia sobre los sectores pobres de la población es muy importante. Ver si la podemos seguir reduciendo, e incluso si podemos eliminar la indigencia. Debiéramos eliminarla. En un país con apenas tres millones de habitantes ya tendríamos que haber eliminado la indigencia. Pero no son muy consistentes las políticas que nos plantea el Mides hoy.

Son más consistentes las de educación y las del INAU que las que nos trae el MIDES.

Uno de los temas de mayor preocupación para la población es el de la seguridad pública. ¿Qué trae este presupuesto en esa materia?

El mayor problema que tiene el Uruguay en el tema de la seguridad pública es que tiene un gobierno –desde el período pasado- que tiene una dificultad ontológica para encarar el tema.

Ya lo vivimos en el gobierno de Vázquez. Los ministros que puso al frente de la seguridad, no eran personas con disposición de corregir la seguridad, sino de explicarla. Explicaban por qué había inseguridad, pero no la corregían.

Con la presencia de Bonomi parece haber tomado un giro.  Porque Bonomi se puede identificar entre los que quieren tratar a la inseguridad con dureza. Quiere respuestas duras.

Pero, hay que ver cómo impacta una política que ha sido también acordada con la oposición, que en el presupuesto se refleja casi íntegramente. ¿Qué resultados dará? Veremos. Porque esto no es sólo cuestión de plata ni cuestión de ley. Esto es básicamente gestión. Y en la gestión están ellos, no estamos nosotros. El Ministerio del Interior fue dotado de una posición de recursos interesante, pero la gestión es lo que en definitiva va a corregir o minimizar los problemas que la seguridad tiene hoy en el país.

¿El Partido Nacional está conforme con lo que el presupuesto propone en materia de política carcelaria?

Allí hay un camino que a nosotros nos parece correcto. Las cárceles regionales, las cárceles departamentales transformadas en chacras… Ese camino es correcto. Vamos a ver cómo lo hace, en qué tiempos lo hace, qué eficacia tiene con esa política cuyos resultados dependerán de la gestión.

En materia de salud pública, ¿qué se puede decir de este presupuesto?

En materia de salud estamos en un tembladeral.

El Partido Nacional comparte el concepto del Sistema Integrado de Salud y votó la creación de ASSE.

Nosotros creíamos correcto quitar los hospitales públicos del Ministerio de Salud Pública y transformar esto en un ente autónomo. Así se hizo con los votos el Partido Nacional.

Y también dijimos que es correcto que exista un único Sistema Integrado de Salud con distintas modalidades de prestación, públicas y privadas.

Pero el sistema, tal cual está funcionando hoy, cumplió con el vaticinio que hizo el Partido Nacional en el período pasado, en el sentido de que íbamos a nivelar hacia abajo.

Lo que hay hoy es una salud que ha retrocedido, buscando nivelarse con el sistema público que teníamos –ahora denominado ASSE-.

La prueba del nueve es ésta: Hace 10 meses que se agotó el plazo que tenía ASSE para no ser inspeccionado por Salud Pública. De acuerdo a la reforma, a los hospitales públicos se les iba a dar una especie de paraguas de protección en el que el ministerio no los iba a revisar. Hasta que se nivelaran.

Hace 10 meses que ese plazo venció y el ministerio sigue sin ingresar a los hospitales públicos para cerciorarse de cómo funcionan y decirnos a todos qué nivel de atención de la salud se brinda. Mientras que al mutualismo privado, a las IMAE, a todos los prestadores privados, en ministerio vive permanentemente con el sistema inspectivo. ¿Cómo se explica esto? ¿Por qué si hace 10 meses se venció el plazo el Ministerio de Salud Pública no le dice al Uruguay cuál es la diferencia que hay entre los dos sistemas?

Y si uno mira el comportamiento de la gente, comprueba que ésta opta por el sistema privado y no por el público.

Sólo han elegido atenderse en ASSE 140 mil personas. Todo el resto eligió el sistema privado.

Y las  mutualistas están desbordadas…

Claro. Porque en realidad se socializó el sistema privado, que se llenó de gente, y se mantuvo igual el sistema estatal.

Este presupuesto también trae otro dato muy importante. Los hospitales públicos atienden a un millón de personas que no tienen FONASA. Los que tienen FONASA son dos millones. De esos dos millones, 140 mil eligieron los hospitales públicos.

O sea que los hospitales públicos atienden 140 mil por una cuota que paga el FONASA y un millón con el presupuesto que vota el Parlamento. El presupuesto que votamos para el millón, es más grande que si ese millón de personas fuera al FONASA. Si el FONASA pagara a salud pública por ese millón de personas, ASSE recibiría menos dinero que el presupuesto que le votamos en el parlamento.

Es un dato que no se ha dicho en ningún lugar. El presupuesto que tiene ASSE es impresionante. Tendríamos que tener unos hospitales públicos espectaculares. ¿En qué se va la plata? No lo sabemos. Al parlamento no se le informa.

¿El Parlamento no pregunta?

Cuando vinieron a la comisión a pedir el presupuesto, nosotros preguntamos: ¿ustedes nos pueden decir que hacen con la plata del FONASA de los 140 mil afiliados que tienen? No. No nos informan.

No podemos saber en qué se gasta lo que corresponde a esos 140 mil afiliados, que nosotros calculamos en alrededor de 60 millones anuales que reciben de cuota del FONASA.

¿Esos no son datos públicos a los que pueda acceder cualquiera?

No están en ningún lado. Esa información debiera estar accesible, pero no está Y ASSE no informa al parlamento cómo utiliza los recursos, cómo los distribuye, para saber efectivamente cómo está funcionando. Porque el parlamento sigue teniendo un firme compromiso con los hospitales públicos ya que los financiamos nosotros. No los financia el FONASA solamente. El FONASA financia el 10% de lo que pasa en los hospitales públicos. El 90% lo financia el parlamento con presupuesto público y con impuestos.

Además tenemos un sistema y una estructura de ASSE que ha ocupado todos los medios de prensa. Una administración hospitalaria que se pasa en la tapa de los diarios, es muy difícil que camine bien.

El enfrentamiento que hay entre el partido de gobierno, representantes de los sindicalistas, el representante de los usuarios… en fin, allí hay un crisis que no sabemos cómo se va a solucionar.

Entonces, el primer lugar, nosotros creemos que el sistema de salud en términos generales en el Uruguay, retrocedió. Se niveló hacia abajo. Y de los hospitales públicos, todavía tenemos un gran agujero negro. Todavía no sabemos cómo se gastan los recursos, teniendo un presupuesto fenomenal.

Con este presupuesto, aprobado en tiempos de bonanza insólita, ¿qué pasa si las condiciones internacionales llegaran a cambiar?

Este presupuesto incorpora a la vida del país una enorme rigidez. Porque aumenta los gastos fijos, esos que no se pueden rebajar.

El economista Javier de Haedo escribió hace pocos días una frase espectacular, una gran verdad: “Lo único que un gobierno jamás va a poder derogar es la crisis”.

Y en algún momento las crisis vienen. Porque los ciclos son inexorables.

El gobierno de Mujica está en un momento culminante de la recaudación. Además no aparecen en el horizonte señales de que los commodities vayan a bajar, que la carne o la soja, vayan a tener problemas. Al revés. Por lo tanto estamos en un momento estupendo que ojalá dure mucho tiempo.

El día que no dure más, ¿qué vamos a hacer con este Estado? Bueno, habrá una batalla campal en el Uruguay. Porque con la rigidez que se incorpora el gasto, si se acaban o disminuyen los ingresos, con este Estado enorme que tenemos ahora, allí hay un quiebre. Ojalá no ocurra.

Fíjate que en el presupuesto se dice que el sueldo de los maestros va a depender del PBI. Para los maestros es estupendo. No me parece mal que se aumente el sueldo a los maestros. Ahora, ¿cuál es la variable de retroceso cuando llegue la crisis o la bajada en términos de recaudación?

¿Establece que suben con el PBI pero no prevé que bajen los sueldos si el PBI baja?

No. La consolidación de los gastos fijos es una cosa que al que tiene responsabilidad de administración siempre le genera una incertidumbre, una preocupación.  A mi me preocupa. El gobierno sabrá lo que hace.

 

Entrevista al Diputado José Carlos Cardoso publicada en La Democracia


 
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