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Rocha,

Diez claves para entender la CRISIS

10/12/2008

Diez claves para entender la CRISIS



La crisis no pasó, recién empieza, va a afectar, mucho, a todos.

En primer lugar, esta es la crisis de incertidumbre. No hay cosa peor para moverse en el escenario que tener incertidumbre. La sensación es de que vamos hacia una nueva relación de precios entre todos los elementos que conforman los sistemas de producción y es una relación que no sabemos cómo será. Ante eso, desde el pequeño productor hasta las gran empresa tienen como primera reacción la de quedarse quietos, no es fácil hacer negocios y salir a cumplir con los compromisos comerciales en medio de tamaña incertidumbre y esto recién empieza y la gente está en guardia.

En segundo lugar, la relación entre lo productivo y lo financiero. Cuando se ve la relación entre el mundo productivo y el mundo financiero, asombra. Lo financiero comprende bancos, bolsas, acciones, mercados futuros, fondos de ahorro y de inversión, hipotecas y los famosos nuevos instrumentos. Un trabajo de Joaquín Secco menciona que la relación entre los activos financieros y los activos productivos es de 3,5 a 1; es decir que los activos financieros son 3,5 veces más que los productivos. Los flujos financieros que mueve el mundo en un solo día equivalen al producto bruto del mundo en un año. Una relación de 300 a 1 entre el movimiento circulante, las operaciones que se hacen en un día y lo que cuesta hacer el producto bruto del mundo en un año. Gracias a los nuevos instrumentos financieros y a la ingeniería para moverse en el sistema financiero, no coinciden los dineros con las riquezas; hay una riqueza virtual que no coincide con la riqueza real.

Mirando más en la interna de cada país, muchos de los inversores que estaban buscando tierras o activos reales, tenían alguna de estas ideas en la cabeza. A lo mejor, veían ese mundo de papel y pensaban "¿Por qué no nos respaldamos en cosas concretas, con la tierra por ejemplo?".

En tercer lugar, esta crisis es un ejemplo de lo que trae la globalización. La globalización ha sido muy intensa en flujos financieros, pero no lo ha sido en el comercio. El comercio sigue a los tumbos en intercambio comercial. La Ronda de Doha es una nueva expresión de las frustraciones y avances incompletos que vimos antes en el GATT y en la OMC.

En cuarto lugar, si uno mira lo que pasó ahora, haciendo memoria, ve que no hubo advertencia sobre lo que se venía. Faltaron advertencias suficientes, faltaron informes contundentes de lo que se iba a venir. Muchas auditorías y muchos trabajos serios en realidad estaban certificando valores sobrevaluados. Se vinieron abajo valores, hipotecas y otras adquisiciones en el sistema financiero, todo eso –supuestamente certificado- se desplomó!!

Había una sensación de confianza en cómo funcionaba el sistema financiero, respaldada y garantizada. Pero en realidad no tenía sustento.

En quinto lugar, el Banco Mundial dice que la crisis se está propagando a través de tres mecanismos principales. Por un lado, el contagio financiero, entendible, reducción de los precios de las acciones, ajustes monetarios y disminución de los flujos de las carteras. En segundo lugar, la demanda externa, gran disminución en la demanda de exportaciones en la región, debilitamiento de los precios de los productos básicos y un impacto retardado de políticas monetarias más estrictas. En tercer lugar existe variación en los términos de intercambio entre lo que uno compra y lo que uno vende. En nuestra región más del 90% del PBI están proviene de exportaciones de productos básicos.

Este informe del Banco Mundial para la región, es bastante optimista y analiza que nuestros países están en una situación mejor que en el pasado debido a que han tenido mejoras importantes en las políticas macroeconómicas y financieras, y que muestran más diversificación, por tanto en mejor situación para encarar lo que se viene. ¿Esta crisis será igual a la que vivimos o podrá ser una de las peores crisis de la historia? Si la comparamos con la crisis del 29 no alcanzaría con estar mejor que en el pasado, sino que habría que estar mucho más preparado.

En sexto lugar, cómo está hoy América Latina en relación al pasado y por qué podríamos ser optimistas. Las exportaciones en 2007 se muestran más diversificadas que en la década de los noventa. Todos nuestros países se han preparado para exportar a destinos con mayor diversificación de la que había. Ese es un dato positivo; han disminuido los países de la Unión Europea y del NAFTA como lugares para exportar, y han aumentado los de Asia y el comercio interregional entre los países.

Existe una mejor situación medida en términos de renta per cápita o de ingreso por cabeza. Los valores para 2007 son de US$ 11.420 de renta per cápita, mientras que en 1995 se manejaban US$ 7.253. Por lo tanto, vista en su conjunto, la región tiene mayor riqueza que en el pasado.

Hay una mejor situación en Asia, donde hay mercados que nos pueden ayudar bastante a salir de la situación. Para esa misma gente, la renta per cápita de esos países también aumentó. De acuerdo con los números del Banco Mundial, la renta para 2007 se ubicó en US$ 9.980, mientras que en 1995 era de US$ 4.500. Entonces, hay un poder de adquisición y de compra en toda esta zona que nos da para ser más optimistas y pensar que puede ser unos de los lugares para salir adelante.

Por otro lado, hay sectores productivos menos endeudados. Actualmente, la realidad muestra que los sectores productivos en nuestros países están menos endeudados que en crisis anteriores. Este es un hecho no menor. Implica menor necesidad de financiamiento para invertir; han aparecido formas de arreglárselas mejor. Hay menor dependencia con el capital extranjero volátil. En los últimos años, América Latina ha reducido su financiación en los bancos internacionales. Algunos informes provenientes de Europa ubican a América Latina mejor posicionada que los países emergentes de ese continente (Rumania, Polonia) por la forma en que están dependiendo del financiamiento de bancos para seguir operando. También hay una mayor solvencia del sistema bancario, está menos expuesto y hay menor morosidad de los países y mayor desarrollo de los mercados financieros locales.

En realidad, si uno observa lo que pasó en Uruguay comprueba que los bancos, superada la crisis de 2002 a la fecha, prestaron muy poco.

En séptimo lugar, ¡ojo con ese optimismo!, porque parte de esos buenos indicadores que muestran los países de la región se deben a los buenos precios de los productos agrícolas y las materias primas que tuvimos hasta ahora. Buena parte de los reacomodamientos generales y de los éxitos que se muestran en políticas macroeconómicas en nuestros países están sustentados en lo bien que nos ha ido con los productos agrícolas y las materias primas hasta hoy. Entonces, eso, que nos deja en una situación relativamente optimista para encararlo, es parte de lo que está cambiando. O sea que no estamos hablando de una región homogénea, sino que estos promedios están escondiendo distintas situaciones en los diferentes países. De todos modos, si hay algo general a todos es que nos enfrentamos al desafío de controlar la inflación en un contexto externo de gran incertidumbre y una permanente tensión que será más evidente en el futuro entre la política económica, las necesidades monetarias y fiscales, y el mantenimiento de las políticas sociales de redistribución del gasto social. Esa confrontación o esa tensión permanente va a ser más evidente en los próximos años. En el año 2007, la inflación de los países de América Latina y el Caribe era del 6,3%; a junio de 2008, antes de que llegara toda la tormenta, el promedio ya estaba en 8,7%, y en varios países estaba por encima del 10%, básicamente debido al aumento de los alimentos y del petróleo. Por tanto, este tema, que era la obsesión durante el primer semestre del año, ya estaba mostrando varias de las dificultades.

Existen, ante estos problemas, tres categorías de países: a. algunos cuyo desafío es que son importadores netos de alimentos y de petróleo el caso de países de Centroamérica, República Dominicana , b. hay otros que exportan alimentos pero que importan petróleo Uruguay, Brasil, Paraguay y c. hay otros países que son importadores de alimentos pero exportadores de minerales o petróleo, Venezuela, Chile, los países andinos, México.

Cada uno tiene su escenario y depende de sus propias circunstancias, si son países con dólar libre o no, si hay equilibrio fiscal y se puede garantizar.

En octavo lugar, en relación a esa posible posición cómoda de los países, aun estando en equilibrio fiscal, para enfrentar la situación, algo de lo que se está pensando en el sistema financiero internacional para auxiliar a los países de América Latina para enfrentar la situación.

Por un lado, el BID anunció la creación de un crédito adicional de US$ 6.000:000.000 solamente para liquidez de los países. Esto es parte del aumento anual. El BID calcula pasar de US$ 9.000:000.000 a US$ 18.000:000.000 para prestar a América Latina. Es un aumento importante. Y aclara que este dinero es para que los Gobiernos financien sectores productivos en veinte años, a través de los bancos comerciales, y para poner énfasis en seguir financiando infraestructura y no detener procesos en marcha.

La CAF. Corporación Andina de Fomento ofrece US$ 1.500:000.000 para liquidez inmediata. Por supuesto, habrá que ver cuáles son las condiciones de todo esto, pero es un elemento más.

Hay fondos del Gobierno español que hablan de US$ 1.500:000.000, a cuatro años, para América Latina. En octubre, el Banco Mundial anunció un aumento del doble en el financiamiento de los países en desarrollo, de los cuales el 40% va dirigido a los países de América Latina y el Caribe. A su vez, la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial, proporcionará hasta US$ 500:000.000 para apoyar MIPYMES de los países de América Latina.

Todo esto constituye una buena oportunidad por la liquidez que puede llegar a ser necesaria en nuestros países para enfrentar la situación, pero como habrá de ser endeudamiento, se tendrá que analizar para qué y en qué se coloca y ahí a parece un tema nuevo: el 2009 es año electoral en muchos países y esto puede redireccionar recursos hacia sectores con buena repuesta en la opinión publica.

Podemos poner el ejemplo o recordar lo que sucedió en Uruguay en 2002: el Banco Mundial brindó fuerte asistencia para enfrentar la situación, y esa asistencia era condicionada a los gastos, o al mantenimiento de determinados programas sociales. O sea que también se puede revisar en la coyuntura la utilización de los fondos de auxilio urgente y ver cómo eso se está usando en programas protegidos o en los programas de asistencia social que los países de América Latina están utilizando.

En noveno lugar, al terminar la crisis –suponemos en dos o tres años - esperamos un circuito financiero normalizado y un nuevo equilibrio. En ese momento, cuánto valdrá el petróleo, los fertilizantes, los fletes, los insumos, qué precio tendrán los alimentos, es una incógnita y especular ahora con ello es adivinación.

Hay algunos datos que si debemos recordar; en 2008 el petróleo estaba a US$ 113, en 2006 estaba a US$ 66; la soja estaba a US$ 571, en 2006 estaba a US$ 269; el maíz, que estaba a US$ 241 en plena euforia, en 2006 estaba a US$ 122. Estamos hablando de dólares por tonelada, salvo en el caso del petróleo, que son dólares por barril. En el caso de la carne vacuna, de US$ 3.290 en 2008, el precio en 2006 fue US$ 2.550; la leche en polvo, con valores de US$ 4.200 en 2008, en 2006 fue de US$ 2.100 por tonelada. En el caso de algunos insumos del sector agropecuario, por ejemplo, el fosfato de amonio, que valía US$ 1.068 antes de la crisis en 2008, en 2006 valía US$ 260; la urea, que salía US$ 560 en 2008, valía US$ 223 en 2006. La fosforita o hiperfosfato, como inclusive se llamaba en alguna época, que es un fertilizante neutro muy utilizado, valía US$ 337 en 2008 y estaba a US$ 44 en 2006.

Si uno pudiera decir un valor general para América Latina, de abril de 2007 a abril de 2008, los alimentos habían subido el 62%, pero los insumos habían subido el 100%. Los campos habían subido sideralmente; campos de US$ 4.500 y había gente a la que le ofrecían mucho más. Existía toda una situación de rentabilidad comprometida en función a los activos que la gente tenía, depresión por la compra independiente de los costos de producción y la venta, y una relación de insumos que se estaba yendo a valores difíciles de manejar.

Si la situación vuelve a ser como era en 2006, con el petróleo que está volviendo a US$ 60, con los granos que están amagando volver a valores de 2006 lo que no era malo para nuestros países , se podrá lograr la expansión. Los datos de previsión para América Latina no son de crecimiento negativo, sino de bajar las estimaciones de crecimiento y llegar cerca de cero o del 1%, cuando los países en desarrollo están hablando de crecimiento negativo.

En décimo lugar, es indudable que vamos hacia un comercio más protegido. Hay países que tienen acordados TLC, que pueden tener más capacidad de aguante que los países que no lo tengan, estos a su vez, pueden acordar con los países que tienen TLC en América Latina, hacer triangulaciones y tener negocios, pero se viene un escenario más complicado para el multilateralismo. Los TLC y los negocios bilaterales pueden ayudar mucho. Uruguay no tomó el tre que pasa una vez y con Obama al frente de la Casa Blanca eso no volverá a suceder. Habrá mayor dificultad en créditos, a pesar de toda esa liquidez que nos están prometiendo y deberemos ser cautos en tomarlos. Las tasas de interés en el corto plazo van a estar al alza, y eso también va a perjudicar. Es evidente que vamos a una situación de menor precio en los productos agrícolas, pero la calve será ver cómo quedan en relación con los insumos.

Suponemos que los países del mundo desarrollado, no van a tener mucho margen de maniobra para sus “apoyos” productivos de los cuales toda la vida nos quejamos. Primero vino la crisis hipotecaria y vimos cómo caía el sistema financiero. La siguiente etapa que deberíamos ver es cómo los países desarrollados, para pagar toda esta fiesta, van a ir a ajustes fiscales, a aprietes importantes en su situación fiscal. Si eso es así, se quedarán sin margen de maniobra para accionar en promoción de sus sectores agrícolas, de sus subsidios, de sus stocks y de su interferencia en terceros mercados.

Otro escenario que también nos importa es cómo le va a China y a India, que son lugares que pueden tener un peso importante para auxiliarnos a nosotros a destrabar la situación para colocar nuestras materias primas.

Es un contexto difícil, aunque no sea novedad. Es importante conservar los logros macroeconómicos, tratar de ganar la batalla a la inflación definitivamente, que es una amenaza de 2008, pero que es algo en lo que estamos mucho mejor que en el pasado, y que ha tenido un impacto fenomenal en el combate a la pobreza. Esta es una oportunidad para no perder el camino andado, no abandonar las nuevas formas de trabajar en políticas sociales y luchar contra la pobreza y la desigualdad.

La competitividad de nuestros países exportadores agrícolas va a depender de esta nueva relación de precios. Es necesario trabajar activamente para llegar a construir competitividad; no nos quedemos pensando que se van a dar determinadas condiciones por si solas. Parte de si la nueva situación es buena o no va a estar en lo que hagamos, en la medida en que ganamos competitividad, no solo por la cotización de la moneda extranjera que nos ayuda a volver a vender productos agrícolas, sino trabajando sobre los costos. Los países de América Latina tienen costos de producción, de intermediación y de transacción que son en muchos lugares realmente impactantes. Quizás pasaron desapercibidos en los últimos años en que estábamos disfrutando de los sobre precios.

Los sistemas de producción organizados en base a empresas grandes están solucionando esto mucho mejor que las empresas pequeñas.

Hay que revisar las políticas públicas en un marco de restricción, sin cortar al barrer cosas buenas, importantes, confundiendo con otras que pueden ser objeto de restricción inteligente. Debiéramos mantener el apoyo en investigación y desarrollo, en innovación tecnológica, encontrando soluciones lógicas para bajar costos por unidad producida, de carne, de leche, de lana, de granos.

Hay mucho para hacer- si dudas – y hay que hacerlo con información, inteligencia, madurez, sin demoras y sin atropellos. Nada fácil por cierto



José Carlos Cardoso



PD. Agradezco mucho los datos y aportes que para este trabajo me realizara el Ing. Gonzalo Cibils


 
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