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Rocha,

Cardoso propone medidas para afectados por inundaciones

10/05/2007

Cebollatí inundado
SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Señor Presidente: el compañero Diputado Doti Genta explicó en nombre del Partido Nacional las razones por las que promovimos que la Cámara se detuviera a hablar y, eventualmente, a reflexionar, y en todo caso también a recomendar algunas acciones a partir de este episodio que estamos viviendo en los últimos días, que afecta tremendamente a varios departamentos del país, con miles de evacuados y con daños y perjuicios económicos para todo el Uruguay, en tanto hay afectación de los espacios productivos, de la estructura vial nacional, de la infraestructura y, sobre todo, de las familias que ven perjudicadas sus propiedades, sus casas, sus predios, sus producciones.

Entonces, el ánimo es hacer una reflexión, un análisis, aquí, en el Parlamento, de una cuestión en la que si bien hoy tiene responsabilidades el Poder Ejecutivo a través de las herramientas que el Estado tiene ?Comité Nacional de Emergencia y comités de emergencia locales?, obviamente, siempre se necesita la ayuda de todos, tanto la que se expresa por la reflexión que hacemos aquí, en el Parlamento, como la que ya está surgiendo a nivel de las comunidades: ayuda social, ayuda a través de instituciones sociales, deportivas, políticas, de los partidos, de las agrupaciones. Todo el mundo busca la manera de ayudar y de compensar.

Nosotros, en nuestro departamento, como agrupamiento político hemos iniciado una campaña de recolección de ropa; hoy leía un comunicado del Senador Cid en la misma dirección.

Es decir que esto despierta la inquietud de todos por hacer algo. Hay que ser efectivo al hacer y hay que dar respuestas en función de la magnitud del problema. Cada uno dará respuestas de acuerdo con su capacidad de esfuerzo, y obviamente el Estado es el que tiene mayores recursos, mayor capacidad de acción. Por lo tanto, también es bueno que desde el Parlamento ayudemos a pensar al Poder Ejecutivo cómo reaccionar.

Estoy convencido de que hoy vamos a tener una jornada de reflexión; más allá de los planteos que vamos a hacer ?y, obviamente, buscaremos que la representación parlamentaria del Gobierno atienda al menos algunos?, el objetivo es encontrar puntos de encuentro. La intención no es enfrentarnos ni transformar esto en un reñidero de soluciones o medidas. Todos debemos compartir el espacio de soluciones.

Ayer, hasta medianoche, tuve oportunidad de estar en contacto permanente con el Intendente de nuestro departamento, que estaba en el escenario afectado, ayudándolo a resolver problemas de los que me enteraba por mi lado. Algunos le informé y se resolvieron muchos; había situaciones en las que estaba en riesgo la vida humana y, felizmente, a la medianoche se logró sacar a vecinos que estaban encima de los techos en algunas zonas rurales de Rocha, porque el agua se había disparado a partir de lo que en mi departamento llaman "reventar el Cebollatí". Se trata del desborde de la margen derecha del río, con un frente de ocho, diez, doce kilómetros, que hace que derrame sobre el departamento un volumen de agua impresionante; comparado con el de otras inundaciones, no es mayor, pero por modificaciones topográficas que el hombre va haciendo siempre tenemos estas circunstancias.

Se dice que esta inundación es histórica, y no por la cantidad de agua. Se pueden revisar los datos de inundaciones de la década del sesenta en adelante y se verá que no hay más agua; hay un comportamiento distinto del agua, y esto refiere básicamente a modificaciones topográficas del territorio, producto de la agricultura y de la obra del hombre, que hacen que el agua cambie su circulación.

En el departamento de Rocha las cosas están empezando, no terminando. Vamos a tener inundaciones por veinte días; así ha sido en el pasado. Tampoco son una novedad o una sorpresa; tenemos que partir de la base de que esta no es una desgracia inesperada. No lo es; es una desgracia esperada. Las inundaciones de este volumen se repiten regularmente cada diez años: 1986, 1996 y esta falló por cinco meses y cayó en 2007. Las inundaciones son cada diez años; son eventos perfectamente esperados.

No se puede hablar de sorpresa ni de evento inesperado. Es así; esta inundación era esperable. En mi departamento se esperaba para 2006; sabíamos que muy probablemente en ese año iba a "reventar el Cebollatí", que, repito, es ese desborde lateral de quince metros de frente cuando la margen derecha del río deja que el agua se dispare y la creciente tiene un avance de frente de entre quince y veinte kilómetros, y así arrasa hasta llegar al mar, hasta tomar contacto con la playa de la Coronilla.

Digo esto porque cuando tomemos alguna decisión debemos recordar que son eventos esperables y que seguramente dentro de diez años volverán a acontecer. Puede alterarse un año más o menos, pero es esperable. De manera que esto no es solamente asignable a los fenómenos del Niño o a los cambios producto del recalentamiento global, sino que es un fenómeno que en mi departamento se ha repetido regularmente cada diez años.
¿Cuáles son las respuestas? Las inmediatas son, obviamente, la solidaridad, la atención, la ropa, los alimentos, ubicar a la gente en distintas casas, en la de los vecinos, en los estadios, como está pasando en mi departamento y en otros también. Luego debería verse cómo la gente vuelve a sus casas en el caso en que se los haya desalojado, pero también hay quienes vuelven a sus campos, a sus chacras y tienen que ver qué quedó de sus proyectos y de sus trabajos productivos; qué quedó y qué pueden recuperar de sus establecimientos. Y ya les adelanto que habrá miles de cabezas de ganado perdidas, miles. Vamos a ver cuál es la evaluación del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, cuando se pueda hacer; vamos a tener pérdidas millonarias en términos de producción y de ganadería. Estamos hablando de que en el departamento de Rocha ?que es el que he evaluado en estas horas? hay zonas que tienen 4 y 5 metros de agua; hay decenas y centenares de hectáreas con una cobertura de 4 metros de agua. Si sobrevuelan las zonas advertirán que de las casas se ve solamente el techo; a ese nivel está el agua. Imaginen lo que hay debajo, donde estaba el ganado. Y hay que ver lo que va a pasar después, cuando el agua empiece a bajar, lo que en algunos casos va a demorar 6, 7 u 8 días, pero en mi departamento, que es donde más demora en hacerlo, tomará 15 días.

¿Qué creemos nosotros que hay que hacer? Hay que implementar una batería de medidas y, más allá de que el Gobierno las esté tomando, las pueda ir adoptando, no está mal que el Parlamento haga un repaso de ellas y, eventualmente, hoy podamos acordar una serie de recomendaciones que el Gobierno evaluará cómo toma. Sabemos que presupuestalmente hay recursos; existe un monto de dinero a disposición para emergencias y para catástrofes. Está en la planilla del Presupuesto Quinquenal; se lo puede ver; hay una asignación de recursos.

¿Cómo se liberan y distribuyen esos fondos? Nosotros estamos pensando en cosas como las siguientes. Hoy tenemos el Ministerio de Desarrollo Social, que se ocupa de la emergencia social; mucha de esta gente que está evacuada, mucha de esta gente que tiene problemas por las inundaciones ?no toda, pero mucha?, pertenece a las familias más humildes, a las familias que viven en las riberas de ríos y arroyos, en zonas inundables, bajas, las más despreciadas en cuanto a su valor económico. ¿Quién tiene que llegar ahí y cómo tiene que hacerlo, con qué elementos? Tiene que llegar el Ministerio y debe hacerlo con medidas inmediatas para atender los problemas que hoy sufren esos vecinos; hablamos de que se necesitan colchones, ropa, medicamentos y alimentos.

Pero después hay que entrar a esas casas ?como decía recién un Diputado preopinante?; hay que entrar a esas casas, y tendrán que estar en condiciones sanitarias adecuadas como para volver a recibir a una familia. En este punto se requeriría la intervención del Ministerio, que en este momento tendrá que estar planificando con mucha severidad cuál será el trabajo de intervención para que esas casas, en las que generalmente hay muchos niños, vuelvan a recibir a sus habitantes por lo menos en condiciones sanitarias mínimas.

De manera que yo asigno en este caso al MIDES una tarea importante, muy relevante, porque tiene identificada a mucha de esa gente, porque la tiene registrada, porque sabe quién es y porque debe llegar a ella con soluciones de estas características.

El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, obviamente tiene una responsabilidad muy importante. En el pasado ha habido planes de construcción de viviendas en zonas inundables.

Lamentablemente, en esta materia no se ha procedido siempre con eficacia. El año pasado, el Ministro Arana fue a mi departamento a inaugurar un grupo de viviendas para inundados en cuya concreción veníamos trabajando desde hacía unos cuatro años. Los inundados de la ribera del Cebollatí se fueron a esas casas. Pero, ¿saben qué pasó? Lo que pasa siempre: a las casas de los inundados fue otra gente, y hoy tenemos nuevos inundados que ocuparon las casas que antes se inundaban. El proceso es continuo, desde mi punto de vista, porque no se han tomado medidas adecuadas que hagan que cuando una familia es retirada del lugar inundable, este no pueda volver a ser habitado. Es un problema de ordenamiento territorial, de la gestión de la vivienda, de la adjudicación y del tratamiento de la vivienda abandonada por inundación. En este caso, lamentablemente, no se procedió como hubiéramos querido, y hay gente en las mismas casas de las que el año pasado sacamos a otra porque se habían inundado. Aquellos no se inundaron; están en zonas secas. Hay otros que se inundaron viviendo en esas mismas casas que otros dejaron. Creo que el Ministerio tiene que tomar debida cuenta de esto y que debemos evitar que la gente viva en zonas que son típicamente inundables.

Es verdad que esta inundación llegó a otra gente, a gente que antes no sufría las inundaciones; es verdad. Pero hay gente cuya casa se inunda siempre, porque está en zonas a las que la inundación va a afectar siempre. A esta gente hay que atenderla con planes especiales de vivienda y con medidas especiales.

Obviamente, un paquete de medidas debe estar referido a las urgencias que estos inundados ?vecinos, familias y productores afectados? van a tener. ¡Imagínense ustedes! ¿Cómo va a pagar esta gente la factura de la luz? ¿Cómo va a pagar el teléfono de su casa inundada? ¿Cómo va a pagar un vencimiento bancario para el próximo fin de mes? No es la primera vez que se plantea esta situación de emergencia ni la posibilidad de establecer prórrogas; no se me está ocurriendo a mí en este momento. Ha habido planteos de estas características en el pasado; se han atendido problemas de estas características en el pasado.

Nosotros suponemos ?por supuesto, lo vamos a sugerir? que el Gobierno tendrá previsto que los organismos del Estado cuyas facturas tienen vencimiento en el próximo mes prorroguen ese vencimiento sin recargos, sin multas, dando un espacio de financiamiento para el pago en un período prudencial para que la gente vuelva a su casa y a su lugar productivo. De manera que UTE, ANTEL y OSE deberán tener un plan para esta gente, que está identificada. Y miren que estamos hablando de gente que perfectamente se identifica; la Policía sabe quiénes son los que están con sus casas inundadas. Es decir que no es un planteo "sui generis", genérico, sino que estamos hablando de que las empresas del Estado que emiten facturas posterguen los vencimientos correspondientes durante uno o dos meses a las familias que han sido afectadas.

Algo parecido tendrá que pensar el Banco de la República. Todos sabemos lo que es la refinanciación del endeudamiento; todos sabemos cómo mucha gente ha salido del endeudamiento y está pagando. No sea cosa que ahora estos inundados no puedan pagar antes del vencimiento y caigan en moras porque no pueden hacer frente a las cuotas mensuales, bimensuales o trimestrales que estaban obligados a abonar en estos meses. Entonces, también tiene que haber una recomendación para el sistema bancario público y una sugerencia para el sistema bancario privado ?para el que, obviamente, no podemos determinar?, en el sentido de que las personas que están en la lista de afectadas por este drama, por esta catástrofe natural, sean atendidas como corresponde.

El Ministerio de Transporte y Obras Públicas va a tener una tarea muy grande. Habrá una afectación de rutas, de caminos rurales y de puentes; la infraestructura tendrá una afectación relevante. No sé cuáles son las previsiones del Ministerio de Transporte y Obras Públicas para este tipo de eventos; sé las que tiene el Estado en cuanto a montos, pero me parece que también tiene que haber una recomendación para que este Ministerio elabore un plan especial para resolver la emergencia en materia de infraestructura del que tengamos conocimiento a nivel parlamentario. Seguramente atenderá primero lo primero, tratando de poner las vías en condiciones de ser transitadas y luego, en una segunda etapa, intentará volver las rutas y caminos al estado en que estaban. Habrá rotura de puentes y rutas interrumpidas. Recién les ponía el ejemplo de mi departamento, donde recién esta noche se cortará la Ruta N° 15, porque la creciente del río Cebollatí llegará hasta ahí hoy, a la medianoche. Mañana no habrá acceso a Cebollatí por tierra; solamente se podrá ingresar por aire. El último ómnibus que llega a Cebollatí arribará esta tardecita y ya no irá ninguno más, si es que esta tarde llegó alguno. Por eso digo: no estamos al final de un proceso; en algunos casos estamos en el inicio de un proceso; se está comenzando a complicar el problema. Entonces, ante esto debe haber una atención de la emergencia y también una evaluación y un plan de mediano plazo para cuando esta vaya cediendo.

En la última inundación, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca aplicó un plan de ayuda por el que brindaba alimento para el ganado, y en algunas zonas del país puso a disposición fardos y alimentos con granos, utilizando la infraestructura local y algunas empresas zonales de distribución, y si bien la ayuda no llegó con toda la rapidez que hubiéramos querido, llegó: hubo una atención. Porque miren que con la inundación desaparece el alimento; lo que queda vivo no tiene nada que comer. Es decir que tiene que haber una alimentación complementaria. Y el Ministerio tiene mecanismos para importar, en el caso de que no haya stock nacional, aunque sabemos que hay una producción muy fuerte de alimento para el ganado; hay un enfardado importante, pero yo no puedo saber si eso es suficiente. Es probable que el Ministerio tenga que tomar alguna medida de importación de alimento para el ganado desde Argentina y Brasil ?como ya hizo?, porque detrás de la inundación queda un campo arrasado, el campo queda negro; después de 6, 7 u 8 días de campo inundado, no hay alimento. Y no lo habrá. Estamos a la entrada del invierno, de manera que ese campo no se va a poder recuperar.

Este plan de complementación de alimentos para el ganado es un plan muy importante que el Ministerio va a tener que evaluar y sobre el cual trabajar.
Hemos hecho un repaso. Tendríamos mucho más para hablar, pero se ha terminado el tiempo. Estos son los asuntos que creemos que hay que poner en la recomendación. Repito para que quede claro: no estamos pasando una factura al Gobierno, levantándole la apuesta ni complicándolo. Es un repaso de asuntos para decirle al Gobierno que el Parlamento tiene estas preocupaciones. Parto de la base de que el Gobierno también las tiene. No digo que esté mirando para otro lado o no advierta el problema.

Cada Ministerio tiene un equipo técnico que seguramente está haciendo sugerencias al Ministro. Eso lo sabemos, pero el Parlamento tiene que sumarse a ese nivel de sugerencias y hacer un listado de las principales preocupaciones, sin entrar en detalles, que es lo que he tratado de hacer ahora. Lo voy a poner por escrito para que los compañeros de la Cámara vayan viendo si podemos llegar al final de la jornada presentando al Gobierno una lista de asuntos a tener en cuenta en esta evaluación para la emergencia inmediata de estas jornadas y para la emergencia de los próximos quince o veinte días.

Gracias, señor Presidente.

SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Pido la palabra para fundar el voto.

SEÑOR PRESIDENTE (Pintado).- Tiene la palabra el señor Diputado.

SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Señor Presidente: como ha dicho el señor Diputado Alonso, hemos votado, en acuerdo, esta declaración.

El Partido Nacional había sugerido una redacción más completa, que describía algunas acciones que, desde nuestro punto de vista, eran de recibo y que no apuntaban a generar ningún problema al Gobierno, sino a hacer una descripción de asuntos que se deben tener en cuenta, y que voy a repetir como fundamento de voto. Hubiéramos querido que esto estuviera en la declaración en función de los antecedentes que existen, del hecho de que episodios de este tipo ya se han dado en el pasado y de que luego que se producen nos vemos en la obligación de insistir, organismo por organismo, en la aplicación de algunas de estas medidas, porque no todas se ejecutan integralmente o porque algunas demoran más.

Por todo ello, vamos a reiterar que habíamos sugerido que el Banco República estudiara la posibilidad de aplazar los vencimientos de aquellos productores que van a quedar afectados porque sus campos estarán cubiertos por el agua durante un buen tiempo. Me refiero a aquellos productores que tengan vencimiento o a los que estén en el marco de los planes de refinanciamiento, sabiendo que el no pago de cuotas en estas circunstancias genera moras, retrasos y, eventualmente, la caída de los convenios alcanzados.

Además, sugerimos que se postergue el cobro de facturas de los organismos del Estado. Este no es un pedido de regalías sino una solicitud de postergación. Pedimos que no se hagan exigibles a los damnificados los vencimientos en las facturas públicas, en 30 o 60 días, y que luego se implemente un plan para que la gente pueda pagar lo que correspondía pero en un plazo prudencial.

Asimismo, proponemos que se ejecute un plan especial de alimentación para el ganado vacuno por parte del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. El Ministerio ya desarrolló una experiencia de este tipo, pero en la anterior oportunidad llegó un poco tarde; se concretó, pero llegó un poco tarde. Sería bueno que empezáramos ya, porque en 30 días este problema va a ser significativo.

Planteamos también que se estudie la posibilidad de dar créditos sociales a través del Banco de la República, a tasa cero, para la compra o recompra de artículos domésticos, porque quedarán totalmente destruidos. Hay gente que ha perdido todo: la heladera, la cocina, los muebles, todo. Hay que imaginar cómo queda una casa luego de haber tenido agua hasta las ventanas; nada sirve para algo. Pero no estamos diciendo que se regale; estamos pidiendo que se habilite un plan especial, y el Banco puede hacerlo.

Solicitamos, además, que el Ministerio de Transporte y Obras Públicas ponga especial atención en la recuperación de la infraestructura.
Por otra parte, hablamos de implementar un plan para realojar a los inundados crónicos y pusimos el ejemplo de nuestro departamento, donde gente que fue realojada dejó en pie su antigua vivienda, ubicada a la vera de un río, y esta volvió a inundarse, pero ahora con otros ocupantes.
Finalmente, planteamos la participación activa del MIDES a través de un plan de ayuda inmediata a aquellos inundados que están registrados en el Ministerio.

Decimos esto a modo de constancia, señor Presidente. Por nuestra cuenta, haremos llegar a estos organismos el planteo del Partido Nacional.


 
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