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Rocha,

Media Hora Previa - AUMENTO DEL DESEMPLEO

09/05/2018

Sra. Presidente:



Según estudios expertos, la calidad de la democracia en América Latina ha sufrido un nuevo deterioro.

Afortunadamente, pese a todos los problemas y desafíos que presenta la región, los latinoamericanos mayormente consideran que la democracia es el mejor de los sistemas y un 53 por ciento le da su apoyo.

Sin embargo, el apoyo a la democracia ha caído 9 puntos, pasando del 67 por ciento en 2014 al 56 por ciento en 2017.

La buena noticia es que según esos estudios, únicamente Uruguay es considerado como una "democracia plena".

Ahora bien, más allá de las variables que permiten medir la calidad de la democracia, lo cierto que la más importante a nuestro juicio, es que los ciudadanos mantengan su credibilidad en este sistema y la confianza de que es la mejor entre las posibles formas de gobierno.

Y es responsabilidad nuestra como políticos, hacer todos los esfuerzos necesarios para ganarnos la confianza pública.

Según advertía Daniel Zovatto, abogado, politólogo, doctor en Derecho Internacional, en una nota publicada recientemente por el diario La Nación, "es necesario mejorar la calidad del liderazgo político y la gobernanza".

Nosotros compartimos esa afirmación y nos sentimos responsables de “cuidar” ese capital acumulado, que está basado en la capacidad de buscar acuerdos, un rasgo de nuestra cultura política, que es referencia en la región.

No quiere decir esto que renunciemos como oposición a nuestro papel crítico, pero que ese rol crítico sea para construir y no para destruir. De eso se trata “el buen hacer en la política”.





Estar atentos a lo que acontece y dar respuesta a los problemas de la población, es parte de nuestra tarea y así lo exige nuestra investidura como legisladores y como representantes de los ciudadanos.

En el marco de estas consideraciones, quiero compartir nuestra preocupación por el aumento del desempleo y del subempleo.

Esta es una cuestión que nos afecta a todos, porque en la medida que cae el empleo, también cae la demanda. No estoy descubriendo nada nuevo, porque ya conocemos esas consecuencias.

El Estado es una institución que tiene desde sus orígenes el rol fundamental de brindar seguridad y protección a los habitantes.

Cuando hablo de seguridad, entre otras cosas hablo de certezas. Entre ellas, la seguridad que brinda tener un trabajo.

Porque quien tiene un trabajo, no hace más que ejercer su derecho a un ingreso digno que le abre las puertas a otros derechos y a la libertad de ejercerlos.

Por lo tanto, reitero, siento la obligación de trasmitir nuestra preocupación por el aumento del desempleo, sobre todo en el interior del país.

En estos días, recorrimos algunos departamentos del interior del país, y hemos conversado con compañeros, pero también con personas que no necesariamente votan al Partido Nacional, y ha sido un reclamo constante de “trabajo” por la pérdida de puestos de trabajo. Otro síntoma de que hay pérdida de empleo, es el aumento de llamadas que recibimos de los personas que se quedaron sin trabajo.

Las cifras también avalan nuestra percepción. De acuerdo a las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística, la tasa de desempleo subió hasta 9,3% en febrero. Se trata del valor más alto desde mediados de 2007 y que deja al desempleo casi un punto por encima del registro de enero.

Se nos podrá decir que los indicadores del mercado laboral tienen mucha volatilidad, sin embargo si se miran las últimas mediciones, vemos que la tendencia nos muestra que el mercado laboral sigue muy resentido, y tal como analizan los expertos, los otros indicadores del mercado laboral señalan que el deterioro acumulado durante los últimos tres años es realmente importante. Cifras que sin dudas el gobierno maneja también.

Desde 2014 el empleo ha venido deteriorándose. Entre el 2014 y el 2016 se perdieron cerca de 32.000 puestos de trabajo, el año pasado siguió esta tendencia aunque en forma leve.

Depurando los componentes estacionales, el empleo ha seguido deteriorándose en 2017 y en al comienzo del 2018, sumado esto a la caída fuerte que ya había tenido entre 2014 y 2016.

Con esta evolución, la tasa de empleo muestra niveles sensiblemente inferiores a los de comienzos de 2014, cuando rondaba el 60%.

Adicionalmente, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas, el desempleo tiene mayormente “rostro de mujer” ya que en las mujeres alcanzó a 11,8% y en los hombres fue de 7,2%.

Se estima que a nivel de todo el país el desempleo afecta a unas 150 mil personas, siendo esta la cifra más alta que se registra en diez años.

Sin embardo los problemas de empleo afectan a una cantidad mayor de personas. Si a la desocupación abierta que informa el INE , se le agrega el aumento de los subempleados, que son los que trabajan menos horas de las que desearían, y las personas que dejaron de buscar trabajo porque no lo encuentran, se estima que actualmente hay unas 320.000 personas con problemas de insuficiencia de empleo.

¿Qué quiero señalar con esto?, que es hora de que pensemos, sin desmedro de atender al desempleo con políticas asistencialistas en coyunturas puntuales, es necesario buscar estrategias y políticas fiscales de promoción y apoyo a las pequeñas y medianas empresas.



Según datos oficiales el Uruguay cuenta con más de 170.000 empresas de las cuales el 95% son Pymes. Por lo tanto, son significativas en términos de generación de empleo.

Conocemos de los programas de fortalecimiento y apoyo que se aplican a este tipo de empresas. Sin embargo, el mayor problema que encuentran los empresarios es el relacionado con la pesada carga del Estado.

Los costos en materia de energía e impuestos son tan altos, que estamos viendo como cada día van “bajando” la persiana muchas de estas empresas.

Según la Liga de Defensa Comercial, a diciembre del 2017, se presentaron 112 solicitudes de concursos empresariales, cifra que representa un incremento de 47% respecto al año anterior.

Las empresas que se presentaron a concurso por no poder afrontar sus deudas, pertenecen a distintos rubros: agencias de viajes, constructoras, bodegas y viñedos, empresas de importación y venta de celulares o de insumos informáticos, entre otras, además de empresas del rubro agroindustrial como los molinos.

Esto obedece básicamente a la pérdida de competitividad.

En nuestro contacto con empresarios del sector comercial e industrial, así como del sector de servicios agrarios, se nos manifiesta que los mayores costos que deben asumir, el tipo de cambio bajo y menores ventas, son algunos de los factores que ponen en duda la continuidad de muchas empresas.





Tal situación nos está mostrando la necesidad de incentivos “especiales” y de promoción como los que se le brindan a las inversiones extranjeras.

Es necesario otorgar “respiro” fiscal a las MYPES, y reducción de las tarifas públicas, porque lo contrario será el alto costo que como sociedad deberemos asumir, nos sólo en términos económicos, sino también en términos de capital humano.

Según la CEPAL la Inversión Extranjera Directa es uno de los fenómenos centrales del proceso de globalización y que los principales agentes de estos flujos de capital son las empresas transnacionales.

Asimismo señala que este clima de inversión puede resultar ventajoso para las PYMES. No desconocemos las ventajas, ni nos oponemos al incentivo de la inversión extranjera como dinamizadora de la economía.

Asumiendo que no somos expertos en esta materia, el sentido común nos señala que esto no es automático, que requiere de un entorno, de un clima de apoyo a las PYMES que les permita o bien desarrollarse o bien reconvertirse, y es acá es donde el Estado juega un papel importante.

Tenemos la convicción de que en situaciones como esta, es mayor el costo de subsidiar el desempleo que subsidiar el empleo, es preferible cierto nivel de renuncia fiscal, y la articulación de estrategias entre el Estado y la empresa, con el objetivo de que la población no pierda el empleo ni los beneficios de estar insertos en el mercado formal de trabajo.

Para cumplir con los objetivos de diversificar la economía y generar más y mejores empleos, es imprescindible profundizar las políticas que brinden un verdadero apoyo a las Pequeñas y Medianas empresas.



En cierta ocasión el Director de DINAPYME, señaló “La mayoría de los uruguayos que no trabajan en el sector público, o son propietarios o trabajan en una pequeña empresa”.

Con esta cita, queremos ilustrar el tenor de nuestra percepción acerca de la importancia que tienen las PYMES en materia de generación de puestos de trabajo, y por tanto la pertinencia de alivianar la pesada carga del Estado que afecta su sostenibilidad.

Solicito que mis palabras sean enviadas al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, al Ministerio de Economía y Finanzas, a la Asociación Nacional de Pequeña y Mediana Empresa, a la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, a la Liga de Defensa Comercial, a los Centros Comerciales e Industriales de todo el país, y a las Juntas Departamentales.


 
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