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Rocha,

Intervención en Sala - Sistema Nacional Integrado de Cuidados -SNIC

12/08/2015

SEÑOR CARDOSO.- Pido la palabra.

SEÑOR CARDOSO.- Señora presidenta: el debate que estamos sosteniendo hoy es muy interesante –en lo personal, no creo que sea fundacional de una política nueva– porque nos permitirá analizar la sociedad en la que vivimos y las respuestas que vamos dando.

Históricamente, la familia ha sido uno de los pilares que sustenta el Estado de bienestar; hoy en día, en la sociedad moderna y liberal esto ha dejado de ser un punto de referencia, y las políticas que se construyen consideran todas las formas en las que cada una de las personas puede vivir, atendiendo al concepto del individuo. En realidad, este proyecto de ley tiene una base liberal muy fuerte porque apunta a resolver temas del individuo, de las personas en su condición individual, como lo son los niños, los ancianos, las mujeres y los padres de familia. Actualmente, las sociedades están organizadas de una manera diferente y cada vez nos alejamos más del concepto de la planificación social. Ya no planificamos a la sociedad en base a la familia, sino que consideramos que hay una nueva sociedad, que reclama cosas nuevas y demanda nuevas necesidades porque se ha estructurado de forma diferente. Por ello, debemos atenderla con políticas específicas.

En las sociedades más evolucionadas del mundo hay datos realmente sorprendentes a nivel de su estructura social. Por ejemplo, en Suecia, el 56 % de los niños nacen fuera de la familia, no provienen de una relación de familia ni de pareja estable; sin embargo, se la considera una sociedad evolucionada. La tasa de casamientos se ubica en el 0,5 % y la edad de casamiento de la mujer está por encima de los cuarenta años. Las sociedades cambian y se van ajustando.

Hemos tenido una política social de largo plazo; incluso, a mediados del siglo pasado éramos ejemplares en materia de protección social. Si miramos la protección que el Estado ha dado a los niños desde siempre, encontramos la asignación familiar como un concepto de dinero otorgado por niño. También está el sistema de pensiones separado del de jubilaciones, y según esta nueva terminología podría decirse que es un sistema de cuidados, a través del cual se otorga dinero a una persona para su sostenimiento cuando no tiene otros recursos. Asimismo, desde larga data se otorgan pensiones por discapacidad. Podríamos seguir enumerando diversas políticas de protección que se aplican en el Estado.

El Estado tiene una larga historia –en el día de ayer la señora senadora Montaner hizo un recorrido desde comienzos del siglo XX– en materia de ir generando distintos sistemas de protección.

Fíjense, señores senadores, que solamente por pensiones Uruguay gasta USD 1.400:000.000 por año –no jubilaciones, ¡pensiones!–, es decir, por compensaciones económicas, entendiendo que ese individuo necesita una asistencia. Y la asistencia es económica, ya sea por una discapacidad temporal o permanente, o por pensión a la vejez. Y ahora las hemos adelantado, porque las entrega el Mides. Y por concepto de asignaciones familiares gastamos USD 200:000.000. Si uno lleva esto a términos de PBI –ya que en algún momento se ha hablado de números–, el gasto anual es del orden de 3 puntos. En materia de protección, concibiendo solamente estos dos rubros que notoriamente pueden estar bajo el paraguas de la protección social y de lo que se ha concebido en este debate como de cuidados, gastamos el 3 % del PBI. ¡Los suecos gastan el 33 % del PBI! ¡Esa se supone que es una sociedad evolucionada! Es decir que estamos abriendo una caja, un debate que no termina, que es infinito: cómo se reorganiza la sociedad, deja de ser una sociedad planificada a partir de la familia, redistribuye recursos en función de los problemas individuales de las personas y crea un sistema como el que estamos analizando hoy.

Se dice que en el presupuesto se van a agregar USD 250:000.000 o USD 300:000.000; si lo comparamos con lo que venimos gastando en pensiones y jubilaciones –que ya mencioné–, vemos que es una escasa cifra. Se trata de un sistema que puede ser corregido, mejorado y hasta criticado, ¡pero existe!

No quiero cometer la picardía de decir que esta no es una reforma de izquierdas; pero en el mundo, quienes han creado sistemas como el que estamos tratando hoy acá no han sido las izquierdas, porque este es un sistema privado de atención. Lean el texto y van a ver cómo se cruza el sistema privado con el público, y cómo se van a incorporar todas las instituciones que dan asistencia privada. Es un modelo que en la década de los noventa impulsaron las derechas en Europa, en contraposición con lo que era estricta y únicamente público. Antes era público y centralizado; luego se advirtió que las sociedades tenían una cantidad de fortalezas que había que hacer funcionar. ¡Es lo que hace este sistema!

SEÑOR CARDOSO.- En seguida, señor senador.

Hace un momento el señor senador Carámbula mostraba las fortalezas de la cantidad de participaciones. Voy a poner un ejemplo concreto: la Escuela Horizonte, que todos los años viene al Parlamento a pedir que se le incluya una partida en el presupuesto y se la votamos, ya no tendrá que venir más porque va a quedar adentro del Sistema Nacional Integrado de Cuidados, ya que es una de las instituciones que presta un cuidado. Es una prestadora, pero se trata de una institución no estatal que hasta ahora ha recibido ayuda por la vía presupuestal directa, porque le votamos una partida.

Desde el comienzo me pareció interesante el tema. Como se ha dicho, creo que en todos los partidos está la idea de que este es un camino inexorable: vamos hacia allí porque es parte de esta sociedad moderna, liberal, que se conforma diferente, que deja de ser una sociedad planificada. El Estado abandona la idea de que todo lo tiene que hacer solo y comienza a ver las fortalezas que tiene la sociedad, y las utiliza todas, no importa de qué características sean; abandona la idea de que el exclusivismo y el centralismo es la forma de resolver los problemas; no es de una unidad central que se van a resolver los cuidados.

Personalmente, iría un poco más lejos que el Sistema Nacional Integrado de Cuidados. Pregunto: ¿Los Gobiernos departamentales no tienen ningún rol que cumplir? ¿Solo tienen que asesorar? ¿Los dejamos solo en el asesoramiento? ¿Y los Municipios? ¿No llegará un momento en que los Municipios deban tener un rol en el sistema de cuidados local, por ser los primeros en identificar los problemas pequeños de la localidad? Quizás el siguiente paso –ya sea en este Gobierno o en el siguiente– sea descentralizar de verdad, y que no se aborde solamente la idea de participación o de opinión, sino también la de gestión con instituciones privadas en su más amplia red, es decir, ONG o cooperativas de diferente naturaleza.

Cuando hablábamos en la Comisión sobre el tema, preguntábamos: «¡¿Ustedes quieren una institución que apunte más al Sistema Nacional Integrado de Cuidados que Teletón?!» Se ocupa de juntar recursos y de resolver un asunto que el Estado no puede solucionar. Nosotros lo vemos como una fortaleza; ¡todos lo vemos así! No es una institución estatal ni nada que se le parezca; son las fuerzas de la sociedad tratando de resolver un problema bajo una concepción distinta de una sociedad que ha cambiado y se ha modificado.

Concedo con gusto la interrupción que me había solicitado el señor senador Pintado.

SEÑOR CARDOSO.- Señor presidente: en el campo teórico ese debate podría ser interesante, pero en el campo práctico no tiene validez porque «por sus frutos los conoceréis». ¿Cómo funcionas? Hay que ver si funcionas a partir de reconocer una realidad y de qué manera la organizas. Creo que este sistema lo organiza bien, que el proyecto de ley por el que se crea el Sistema Nacional de Cuidados que estamos tratando apunta a establecer una red que utilice las fuerzas sociales y económicas, el aparato del Estado y todo lo que la sociedad ha construido, para resolver un problema individual de las personas. Y es ahí donde digo que eso no es un concepto de izquierda. Es un concepto de individuo. ¡Es la concepción del individuo como tal, por sí y ante sí! Vive en esta sociedad y está cada vez más solo enfrentándose a la vida. Esta es la nueva sociedad que tenemos: la sociedad de los divorciados, la sociedad de los hijos nacidos fuera del matrimonio, la sociedad de los viejos abandonados; es una sociedad en la que el individuo se encuentra más solo y en la que el Estado tiene que responder a esa soledad dándole cobertura, protección y atención.

SEÑOR CARDOSO.- La entrega de los mayores a las instituciones que se ocupan de ellos, que hoy en día es una realidad social de la que hablamos todos en voz baja, puede ser revertida por este camino, pues no es de descartar que ahora haya un interés por proteger al más desvalido porque hay una compensación económica. Si no la hubiera, quizás habría un desprendimiento.

Hoy las mujeres se hacen cargo de los hijos y, como está cada vez más claro, también empezó a ser proveedora. Los proveedores en el núcleo familiar o en la pareja son el hombre y la mujer, casi en igualdad de condiciones. Entonces, hay una batalla por el resto de los roles, a ver quién se hace cargo del hijo. Volviendo al ejemplo anterior: los suecos dan a los padres una especie de seguro de enfermedad para que se ocupen de los hijos, porque de lo contrario no lo hacen. ¡Les pagan un seguro para que se ocupen! Es igual al seguro de enfermedad. ¡Les pagan plata para que los atiendan porque, de lo contrario, no lo hacen! Esa es la sociedad liberal hacia la que vamos caminando. Y nuestra sociedad no es ajena a esta nueva conformación.

En cuanto a lo instrumental, se le han hecho críticas al proyecto, y comparto algunas de ellas. Me parece que es mejorable.

Creo que está bien la participación de diversos actores en la estructura de funcionamiento. Lo veo como una fortaleza porque el Estado, trabajando solo, psicológicamente se va de mambo y comienza a construir políticas en el aire. En cambio, cuando tiene socios que están en la vida real y en la participación activa de la sociedad, tiene un mejor control de lo que hace. Por lo tanto, me parece bien, pues funciona más como una atadura a la realidad que como una burocracia; el Estado, actuando solo, se aliena y empieza a funcionar alejado de la realidad local.

Creo que a este proyecto de ley le falta una pata de descentralización. No alcanza con decir «integrarán la junta distintos actores». Me parece que efectivamente tiene que llegar más lejos el proceso de descentralización. Se deberían habilitar instrumentos para que el Sistema Nacional Integrado de Cuidados baje en la estructura territorial y también tenga herramientas a nivel de los Gobiernos departamentales y de los Municipios. Es probable que eso llegue en algún momento, porque casi todos los sistemas de cuidados que funcionan en el mundo lo hacen con una realidad de base muy importante, y no permiten que el sistema quede absolutamente centralizado y sea dirigido desde una gran oficina, por un funcionario con un gran cargo. No es un funcionario con un gran cargo el que va a definir y a llevar adelante un proyecto de este volumen, y no por lo que le agregamos, sino porque en algún momento el Sistema Nacional Integrado de Cuidados va a tener en cuenta todo lo otro que se está haciendo en materia de política de cuidados, a lo que hice referencia anteriormente: las asignaciones familiares, las pensiones de distinta naturaleza y otros instrumentos que existen en una sociedad moderna como la actual para atender a la gente que va quedando desvalida.

Comparto la idea del proyecto de ley. El señor senador García señalaba que en la campaña electoral hablábamos de un país que cuida a su gente; creo que todos estábamos pensando en instrumentar el cuidado para proteger a la gente. Hay muchas formas de protegerla. Estas son económicas: compensación. Se va a pagar a quien atienda, se va a dar empleo a la gente. Se dijo acá que un proyecto de estas características puede llegar a generar 200.000 empleos. Vamos a pagar a la gente para que cuide a otro, para que vaya en el horario que la madre no está o para que esta pueda salir, para que se haga cargo de un discapacitado, para que atienda a un viejo que queda solo. Es decir, vamos a repartir dinero y a poner a la sociedad a proteger activamente a la gente. Es una concepción muy fuerte desde el punto de vista económico y la estructura va a tener que incluir todo lo que ya existe, que es mucho y está disperso.

Otra cosa –y con esto termino–: me entusiasma mucho la idea de los sistemas, porque he visto en otras políticas estatales que su falta lleva a la duplicación de servicios, a gastar mal, a cruzarse en materia de políticas y, a veces, a dejar conos de sombra que nadie atiende. Voy a poner solamente un ejemplo: el sistema de alimentación en el Uruguay, que también es una estructura de protección. En nuestro país no tenemos una autoridad alimentaria; hay muchas políticas de alimentación –en la ANEP, en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en las Intendencias, en el Mides–, pero cuando uno las cruza a todas, ve que quedan pozos de personas que no son atendidos. En el informe del licenciado Anzalone se señala que hay 8000 niños que no están bien alimentados. ¡Porque no fueron cruzados por nadie! No los cruzaron en un CAIF o en una escuela porque no los encontraron, dado que no hay una política general que unifique un sistema. En lo personal, participo de la idea de los sistemas, porque coordinan y dan más eficacia al funcionamiento del Estado.

Los CAIF son uno de los instrumentos más formidables que hemos puesto en marcha en Uruguay para atender la primera infancia, para atender a los niños en la edad en la que hay que hacerlo, porque lo que no funciona en los primeros tres años de vida, no funciona más. Por suerte, esa ha sido una política estable en nuestro país. La escuela pública, los CAIF, los hogares de ancianos –tanto los que patrocinan los Gobiernos departamentales como los privados–, el régimen de asignaciones familiares, el de pensiones, todas son formas de cuidar a distintos tipos de personas, a distintos uruguayos.

Si este sistema se ocupa de viabilizar que esto funcione efectivamente como una red y se vaya construyendo una política a largo plazo donde la atención del individuo –que cada vez va a vivir más solo y va a estar más solo para enfrentar todos los problemas– tenga eficacia, será bueno. Lo de la plata, es otro cantar. Si gastáramos lo mismo que los suecos, daríamos USD 14.000:000.000 a este sistema. ¡No hay con qué pagar un sistema así! ¡Es imposible pensar que podríamos gastar esa cifra! Eso es lo que gastan los suecos en términos porcentuales: 33 % del PIB, que en nuestro caso serían USD 14.000:000.000. ¡Tenemos un Presupuesto del Estado de USD 18.000:000.000! Es decir que es imposible en cuanto a su concepción, pero organizándolo y estableciendo, dentro de nuestras posibilidades, un sistema inteligente que vaya coordinando todas esas políticas, creo que vamos por el buen camino.

Muchas gracias.


 
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