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Rocha,

Versión Taquigráfica - Marihuana y sus derivados - Intervención Dip. Cardoso

31/07/2013

SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- ¿Me permite una interrupción?

SEÑOR RADÍO.- Sí, señor Diputado.

SEÑOR PRESIDENTE (Cardoso).- Puede interrumpir el señor Diputado.

SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Señor Presidente: me parece muy interesante el planteo que está haciendo el señor Diputado Radío; comparto algunos de los conceptos que él ha vertido.

Le pedí una interrupción porque hay uno que hace al fondo de esta discusión: el Estado de derecho en el que Uruguay vive. Nosotros integramos un Estado de derecho liberal por definición, en el que el individuo y las libertades individuales han estado protegidos y garantizados desde muy largo tiempo. Cuando uno habla de legalización, el resto de América Latina discute si se puede o no consumir, si es legal el consumo. ¿Por qué? Porque partimos de distintas concepciones y de distinta intervención del Estado sobre los individuos.

El nuestro es un país que tiene una estructura de Estado que respeta sustancialmente el derecho del individuo. El intento de suicidio no está penalizado. Yo puedo hacer lo máximo conmigo mismo. Me parece que la discusión que hemos tenido en los últimos meses a veces se distorsiona porque, hablando del consumo, se presenta este proyecto de ley como si se estuviera introduciendo un mecanismo de mayor libertad y, en realidad, este proyecto restringe las libertades. Sobre esta concepción de país liberal, que hace cien años tiene en la libertad individual sus fundamentos, aparecen las primeras restricciones, que no aparecieron en la discusión sobre el tabaco. Porque la discusión sobre el tabaco lo único que hizo fue regular el lugar de consumo, pero nunca se interpuso ningún mecanismo que prohibiera el consumo. En cambio, este proyecto de ley lo voy a fundar en mi intervención tiene algunos aspectos de restricción de la libertad individual: el registro. No hay registro de consumo de alcohol, no hay registro de consumo de tabaco, no hay registro de consumo de psicofármacos; en Uruguay no se registra a las personas en el ejercicio de la libertad individual. Aquí aparece un registro y esto nos lleva a una discusión de fondo, que es la que está planteando el señor Diputado Radío, y que no debemos perder de vista.

Muchas gracias, señor Diputado.

SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Muchas gracias, Presidente.

Sin duda, los enfoques y puntos de vista sobre este proyecto que se han expresado hoy demuestran que es uno de aquellos que generan visiones transversales en la sociedad, que también se reflejan en la mirada de los partidos. Cada vez que tratamos un asunto vinculado con la organización social, la convivencia de la sociedad, la estructura de la familia o los vínculos entre las personas, acontecen debates como estos, en los que el alineamiento político puede terminar siendo un corsé para tomar decisiones.

Como integrante de mi Partido y del Parlamento, entiendo perfectamente cómo uno debe votar, porque no llega acá en paracaídas; llega con un partido político, bajo un lema político y funciona como un partido político. Esto debe ser tenido en cuenta a la hora de nuestras votaciones, porque, más allá de nuestras responsabilidades personales, más allá de las posiciones que uno adopta desde el punto de vista político, existen responsabilidades políticas que asumimos entre todos. Por lo tanto, comprendo las posiciones que se adoptan. En este caso, hemos escuchado a legisladores de varios partidos que tienen posiciones contrarias al voto que van a emitir.

Lo que a mí me parece que no debe ser evitado es la apertura y la transparencia del debate, porque el debate produce la riqueza luego de la construcción. El que crea que este asunto de la marihuana se termina ahora, está equivocado. Este es un paso. El hombre consume marihuana hace miles de años. El control de la marihuana ha tenido distintos procesos y distintos momentos en la vida del hombre.

Estamos en un tiempo en el que han aparecido otros elementos que distorsionan la vida de la sociedad. Yo creo que aquí estamos, ante todo, frente a un problema enorme de seguridad, que es el que promovió este debate.

(Ocupa la Presidencia la señora Representante Payssé)

——Uruguay ha venido perdiendo sus niveles de calidad de vida a partir de la pérdida de la seguridad pública. Eso es notorio; hay una alta coincidencia en este sentido. No asociar esa situación a la distribución y venta de la droga en nuestra sociedad es no ver la realidad en la que vivimos.

Por lo tanto, tenemos que partir de ese concepto, que es el del que yo parto. Para analizar este proyecto de ley, yo, por lo menos, me paro desde el narcotráfico. Otros, seguramente, se paran desde el consumo, y tratan de verlo desde esa mirada, desde los derechos del consumo y desde las posibilidades de consumir sin ser reprimido. Yo prefiero verlo desde el lado del combate a la inseguridad y del vínculo de la droga con la pérdida de seguridad pública y con la estructura deteriorada que tenemos en nuestra sociedad a partir de este fenómeno.

¿O alguien puede señalar que el incremento del delito no está directamente asociado con esto? Los que vivimos en poblaciones pequeñas, conocemos a las familias, los nombres de sus integrantes, sabemos quiénes son porque son nuestros vecinos, y hemos visto el deterioro que se produce a partir de que un chico comienza a consumir droga y termina vendiéndole los muebles a los padres. Yo he estado en casas donde no hay nada porque han vendido todo, y después, terminan robando para consumir. Ese es un deterioro que viene de la mano de la droga.

Ahora bien, ¿cómo combatimos este asunto? Lo podemos combatir desde la salud pública y desde la adicción este proyecto fue remitido a la Comisión Especial de Drogas y Adicciones con Fines Legislativos y seguramente, esta fue la mirada que se le dio: desde la adicción. El proyecto pudo haber ido a la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración, si lo miramos desde otro ángulo, el de achicar y llegar a destruir un cáncer que tiene la sociedad uruguaya como otras, pero estamos hablando de la nuestra : el narcotráfico, que ha cambiado nuestra forma de vida. No existen respuestas para este problema. Yo tampoco las tengo; no creo haber encontrado la fórmula para resolverlo ni creo tener respuestas, pero, sin duda, la situación actual tampoco las da. En esta situación, estamos congelados.

Hoy recordábamos con el señor Senador Gallo que disparamos un debate parecido en 1998 sin duda, él lo dio mucho antes, pero nosotros lo hicimos en ese momento , cuando acá hablábamos de ese tema. En 2008 también lo mencionamos cuando discutíamos sobre el tabaco. Es decir que este problema ha estado en nuestras preocupaciones.

Uruguay tiene que salir. Tenemos que salir de esta situación en la que podemos consumir libremente algo que no se puede comprar. Esto no resiste, porque no se puede explicar; nadie puede entender que podamos consumir libremente. Seguramente, la libertad de consumo tiene su fundamento, como decíamos hoy cuando el señor Diputado Radío nos permitió intervenir.

También tiene otro fundamento: la libertad de la que Uruguay ha gozado como un elemento sustancial, fundamental, como un valor absoluto del individuo. Sobre eso está formada nuestra sociedad. Nuestra Nación ha construido una Constitución de la República sobre el concepto de la libertad individual. Hemos protegido y cuidado la libertad del individuo; por eso el consumo es libre. Esto no lo tienen Brasil ni Argentina y no lo tenía Estados Unidos y muchas otras sociedades del mundo. Sin embargo, Uruguay desde siempre tuvo la libertad de consumo. Creo que este concepto debe estar siempre presente cuando debatimos estas cuestiones.

Entonces, el tema de la droga se puede analizar desde el lado del consumo, como una adicción o como un problema de salud y también desde el punto de vista del narcotráfico. Quizás, entre las adicciones, esta sea la única que podemos ver desde los dos lados, porque el tabaquismo ¿de qué lado lo vemos? Solo desde el de la salud, porque no nos genera un problema de tráfico, ya que no hay mafias que vendan cigarrillos. ¿Qué sucede con el alcohol? Lo mismo: lo vemos desde el punto de vista de la salud, de la adicción al alcohol y de los problemas que trae, y no desde el punto del tráfico, porque nadie vende alcohol a escondidas o tiene una organización delictiva para venderlo en Uruguay. Eso tampoco pasa con los psicofármacos; en las esquinas no hay gente vendiendo alcohol, cigarrillos o psicofármacos. ¿Por qué? Porque los tenemos legalizados. Entonces, me acerco al tema diciendo que el camino va a ser la legalización. ¿Cómo? No sé cómo; no tengo una respuesta acabada para eso.

Este proyecto me resulta muy poco; me resulta más bien una mirada muy recortada, y en el fondo también distorsionada, del debate, porque terminamos pensando si no, revisemos lo que pasó en los últimos meses de discusión del problema lo que acaba de decir el señor Diputado Ibarra; terminamos casi señalando que el consumo de la droga es una cosa aceptada en la sociedad moderna, que no está tan mal, y no la fustigamos con toda severidad. Es decir que el debate se ha confundido.

Dicen que más del 60% de la opinión pública está en contra, y creo que debe ser así. Pero, ¿en contra de qué? Porque cuando alguien me ha dicho en estos días: "Bueno, ahora van a votar en el Parlamento lo de la marihuana, así que ahora va a ser un relajo de marihuana". ¿Cómo un relajo de marihuana? ¿Ya no lo es? ¿En dónde vivimos? ¿En qué sociedad vivimos? Yo vivo en La Paloma, en el verano bajo en La Aguada y está todo el mundo fumando marihuana. He ido a casamientos, y en la puerta venden marihuana, y hay quien distribuye marihuana y cocaína. Está en todos lados. ¿Eso es algo que va a venir? Es algo que hace rato que está instalado, y funciona.

Entonces, la discusión tiene que partir de la realidad, de lo que vemos y sabemos que pasa, como esas bocas invisibles que nadie ve, pero todos saben que existen.

Hace pocas semanas, aquí en Montevideo, un muchacho joven me dijo: "Si quiere, lo llevo a una boca de venta de pasta base cerca del Palacio Legislativo a la 1 de la mañana". Es un shopping. Fui a la 1 de la mañana, me paré con el automóvil a media cuadra y es un shopping; una casona vieja, con un corredor, donde entraba gente que era un infierno, sin embargo, es invisible. Eso ocurre en todos lados en el Uruguay. ¿Quiénes manejan eso? ¿El hampa? ¿La mafia, a punta de revólver?

La expresión "ajuste de cuentas" se instaló definitivamente en el lenguaje público para explicar los crímenes. Efectivamente existe. ¿Por qué? Porque es la única forma de cobrar las cuentas. Todos sabemos cómo funcionan esas cosas. Eso ha abrumado a países mucho más organizados y poderosos que nosotros, y a nosotros también. No vamos a vencer la batalla a punta de revólver; estoy convencido de que no, es decir que hay que buscar ese otro camino.

Este debate va a ser recurrente, porque si este proyecto no resuelve el problema como dicen algunos Diputados aquí en la Cámara, y quizá sea así; lo han dicho Diputados del Frente Amplio , deberemos repensar otros mecanismos. A mí no se me ocurre otro más que quitar ese negocio a quien lo tiene, y quien lo tiene hoy genera un efecto económico que trae corrupción, crimen, muertes, y pone a los consumidores a vender. Hay que hablar con consumidores para saber qué termina pasando con los que consumen pasta base. Se multiplican en miles los que trafican la droga, porque los que trafican son también consumidores, y muchas veces pagan su consumo colocando la droga. "Cada tanto que vendas, te llevas la tuya". Este es un lenguaje en la distribución. Eso es como el cáncer; es una red que comienza a enredar a toda la sociedad, que destruye a los sectores jóvenes y, además, es una red que funciona perfectamente, porque funciona para los ricos y para los pobres; funciona en todas las clases sociales. Hay drogas de gran calidad para los que tienen dinero para pagarla, y hay otras, como la pasta base, que terminan consumiendo los sectores más pobres de la población; hay todos los días del año y a toda hora.

No quiero fustigar al Gobierno, pero el combate a la droga tradicional ha fracasado; si no, habría una gran escasez. Hoy el señor Diputado Amarilla mencionaba los precios. Los precios no han subido mucho. ¿Por qué? Porque no hay escasez, porque la droga sigue entrando. Por cada avión que agarramos, por cada bote que trae cocaína, por cada camioneta que detenemos, otras están suministrando permanentemente a todo el país, a los sectores rurales, urbanos, al interior, a Montevideo, a ricos y a pobres. El suministro es permanente y constante los trescientos sesenta y cinco días del año. No hay publicidad; no hay camionetas con el nombre de qué están distribuyendo, y es una distribución perfecta. ¿Cómo lo vamos a combatir? ¿Con el método tradicional? No creo; y lo digo con toda sinceridad. Tampoco creo que el proyecto resuelva el problema, porque me parece que termina con una mirada desde la adicción, y lo digo con todo respeto por los Diputados que trabajaron en esto. Casi todos lo miran desde la adicción, como un problema de salud, y quedaron cortos en la otra mirada, en la mirada que, desde mi punto de vista, refiere a este fenómeno de la distribución de la droga, en el que el país ya está enredado.

El otro día propusimos el tema del "antidoping" algo que generó una gran polémica por algunos días , y lo hicimos como un elemento determinante, para poner encima de la mesa la discusión que nosotros queremos dar, que es la del narcotráfico, que es saber si existen contactos, y si quienes decidimos sobre políticas públicas estamos enredados en el problema. ¿O alguien cree que vivimos en una campana de cristal? No vivimos en una campana de cristal, no somos ajenos a la sociedad; somos la sociedad. ¿No hay vínculos en la Justicia, en el Parlamento o en cualquier otro lugar de la sociedad? ¿Por qué no habría de haberlos? No vivimos aislados; vivimos en la sociedad sometida a los mismos problemas y nosotros también estamos en ese riesgo. Por lo tanto, quienes tenemos responsabilidades públicas manejemos claramente nuestra independencia con el problema, no con la adicción porque, en realidad, la adicción es un problema de salud. Y tampoco podría fustigarse por eso sino por el vínculo con la compra porque, de alguna manera, ese es el mantenimiento del mercado. Lamento que esto no se haya tenido en cuenta; en algún momento, seguramente lo consideraremos nuevamente para analizarlo.

Varias veces dije públicamente que lo de las farmacias me suena bien. ¿Por qué? Porque las farmacias en el Uruguay son un mecanismo que conocemos, que tienen un protocolo, que han funcionado adecuadamente. Reitero: me suena bien pero, sinceramente, ¿ustedes creen que quien consuma drogas se va a registrar? ¿Se imaginan a un muchacho de 18 años yendo a la farmacia a registrarse? Puede pensar que si deja de consumir, ese registro algún día va a ser usado en su contra; algún día alguien lo va a encontrar, porque eso de que es secreto espero que no lo argumenten porque se cae de maduro que secreto no existe nada. ¿Creen que ese registro va a funcionar realmente o terminará registrando a la abuela, y ese registro va a estar lleno de personas de la tercera edad? ¿Quién va a registrarse para ser identificado de forma permanente y ser usado ese registro vaya a saber cómo? Y cuando consuman más de 40 gramos, ¿qué pasa? ¿Seguimos con el mercado? ¿El mercado va a seguir funcionando? ¿Para quiénes? Y para quienes consumen más de lo que se vende en la farmacia.

Yo no creo que el proyecto resuelva definitivamente el problema. Pienso que la intención original en la cabeza de quienes idearon esto era buena, así como saludé la iniciativa del señor Diputado Luis Lacalle cuando presentó el proyecto del autocultivo. De alguna manera, era comenzar a transparentar una discusión, que le hace muy bien al sistema político abordar con seriedad, con profesionalidad y con la verdad, sabiendo que no tenemos las respuestas. Yo no estoy seguro si no, lo diría acerca de cuál sería el mejor mecanismo. Estamos yendo por un camino nuevo que, finalmente, puede llevarnos a encontrar una fórmula que legalice el sistema. No encuentro otro mecanismo que el de la legalización para destruir la ilegalidad de un negocio como este, porque el combate frontal ya se sabe que está perdido, y de eso tampoco hay discusión. Todos los que intentaron hacerlo por esa vía han perdido esa batalla.

Por supuesto, voy a votar con mi Partido como he dicho en todos estos días , tratando de agregar al debate una mirada, por lo menos, contemplativa en cuanto a que este proyecto es bueno, y aunque la sociedad no lo entienda está bien encararlo. Quizá, no votar contra la mayoría de la gente es a veces como decía el Diputado Ibarra de buena práctica política, estar en sintonía con la gente, pero tampoco hay que dejar de dar debates que ayuden a construir opinión; muchas veces las mayorías se construyen sobre falta de opinión y, entonces, aportar al debate, ser lo más generoso posible en la discusión, también ayuda a construir opinión.

Es cuanto quería decir, señora Presidenta.


 
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