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Rocha,

Intervenciones en Cámara - Educación - Análisis del Informe de Gobierno

14/03/2012

SEÑOR CARDOSO (José Carlos).- Pido la palabra.

SEÑOR CARDOSO (José Carlos).- Señor Presidente: queremos señalar que del Informe presentado por el Poder Ejecutivo a la Asamblea General vamos a analizar puntualmente los aspectos vinculados a la educación.

En este ámbito se ha sostenido por parte de legisladores del Gobierno que no estamos ante una crisis. Existen muchas formas de describir la crisis. El Presidente Mujica, en la introducción del documento que envía a la Asamblea General, expresa lo siguiente: “Si bien se está dando cumplimiento a las formas, se están instrumentando las disposiciones legales, se están formando educadores, se están otorgando becas, se están capacitando los jóvenes para el trabajo mediante programas, nos falta hacer un enorme ‘mea culpa’”. Subrayo que esto lo dice en el capítulo de educación. Se trata de un mea culpa sobre la gestión educativa que, a ojos vista, es notoriamente deficitaria.

El país vive una crisis en materia de educación –en los tres componentes más importantes– que debe advertirse en el diseño de una estrategia educativa. Esta crisis se ve en el liderazgo, porque nadie conduce a la educación; el Gobierno no da un mensaje claro sobre un rumbo a seguir: no lo comunica al Parlamento, ni a la opinión pública ni a sus autoridades.

Adelanto que voy a dar más adelante algunos ejemplos muy concretos sobre lo que acabo de señalar.

También existe un déficit notorio en los dos campos que se deben analizar cuando se lleva adelante una gestión educativa: el de la administración –manejo de los recursos y de las inversiones– y el de la gestión técnica de la educación, donde también hay un problema. Todo esto desemboca en resultados problemáticos. Por esta razón la educación rinde tan poco, los padres de familia se quejan y existe un malestar general en torno al sistema educativo público, que es, justamente, sobre el que descansa la gran responsabilidad educativa del Uruguay, porque el 90% de los uruguayos participan de la educación pública. Por lo tanto, ¡menuda responsabilidad tienen los gobiernos cuando se trata de encarar políticas educativas, reformas, cambios, mejoras en los sistemas!

En cuanto a la materia presupuestal –y hablemos como le gusta al Presidente, como cualquier padre de familia o ciudadano común–, nos preguntamos cómo es posible que el Gobierno y las autoridades de la educación devuelvan US$ 50:000.000 del Capítulo de Inversiones, cuando en Playa Pascual el Liceo no puede abrir porque los baños son un desastre. Ayer una madre le dijo al Presidente de Secundaria –se publicó en la prensa– “Los baños son un asco, Presidente”. ¿Cómo se pueden atar estas dos cosas? ¿Cómo se puede devolver dinero de la gestión edilicia y luego decir que no alcanza para abrir liceos en forma decorosa, para que los estudiantes, aunque con alguna dificultad, puedan comenzar las clases?

Esto no es menor. Hoy el Gobierno ha eludido hablar de estos temas; se habla de otras cosas pero de esto no se habla.

El sistema educativo no comenzó bien porque hicieron mal los deberes; se hizo mal la gestión y el Presidente dice que hay que hacer un mea culpa. ¿Cómo es posible que las autoridades de la educación estén en contra de lo que el Gobierno propone? Las autoridades políticas y el Presidente de la República –en los comentarios radiales que se emiten– han planteado determinado rumbo en materia de educación, pero quienes han sido puestos al frente de la misma van en sentido inverso. ¿No es un bombazo a la línea de flotación del Gobierno que el primer día del año lectivo se haya sacado del programa la enseñanza del idioma inglés? Díganme si esto no es un ataque a la línea de flotación del Gobierno. No es la oposición la que actúa de esa forma, ¡es el Gobierno el que se bombardea a sí mismo! ¿Alguien puede entender cómo el Gobierno puede comenzar así las clases? ¿Van a decir que en el verano no se pueden reparar vidrios, picaportes, puertas y cisternas, o que no se puede elaborar un plan de emergencia para atender edificios, a efectos de que el primer día de clase estén medianamente prontos? Esto es semejante a lo que los padres hacemos con nuestros hijos: les compramos la túnica, la moña. Este año, en casi todas las escuelas del Uruguay, los niños volvieron a sus hogares luego de su primer día de clase con una hoja A4 que contenía la lista de los materiales que tenían que comprar: papel glasé, crayolas, lápices, hojas A4, goma. ¿Dónde está el dinero para el material fungible de Primaria? Primaria siempre distribuyó gratuitamente este material. ¿Dónde está? ¿Por qué no se distribuye? ¿Qué pasó? ¿También en esto hay una falla presupuestaria en la ejecución?

El Gobierno gestiona mal los recursos y debemos tener en cuenta que estos son muy importantes. Me adelanto a decir que si lo comparamos con otros de hace mucho tiempo, podemos ver que estamos ante un presupuesto educativo formidable, desde el ángulo en que se lo mire, ya sea en relación con el Producto Bruto Interno o con cualquier otro parámetro. El señor Seoane administra US$ 1.200:000.000. ¡Es mucho dinero! Sin embargo, hay crisis en las cosas mínimas. Estamos hablando de un déficit en la gestión. Creemos que lo primero que tendría que hacer la bancada de Gobierno es un mea culpa –tal como lo dijo el señor Presidente de la República– y reconocer la verdad. Desde la oposición han llegado manos tendidas para ver si con acuerdos educativos generales y acuerdos políticos se puede resolver el problema.

Fíjense los señores legisladores que el informe del Ministerio de Educación y Cultura expresa que se hicieron 24 escuelas de tiempo completo en dos años. A este ritmo, las 300 escuelas de tiempo completo requeridas, que a pedido del Presidente Mujica acordó el Gobierno en febrero de 2010, las vamos a tener dentro de diez años. Al ritmo que venimos no van a estar prontas, porque es muy bajo para una estrategia como la convenida.

También es cierto que mientras todos estamos de acuerdo con las escuelas de tiempo completo, porque corrigen el calendario debido a que son de doble horario y con 180 días de clase se duplica el tiempo escolar, se les está quitando contenido, tal como lo señalé anteriormente con respecto a la supresión del inglés del programa de Primaria. A su vez, a las escuelas de tiempo completo comenzaron a quitarle la presencia curricular que corresponde. Debemos contar con una escuela fuerte; creo que no se trata de tener a un maestro dando clase ocho horas –la escuela de tiempo completo no es eso, insisto–, sino que se trata de un componente educativo que incluye una estrategia más completa. No se puede quitar contenidos con un argumento viejo que, en lo personal, me llama la atención, porque la izquierda tiene muchos intelectuales en sus filas; cuenta con gente que ha trabajado en la técnica y que mucho ha escrito sobre educación. Y esto no solo sucede en Uruguay, pues en América Latina los principales pedagogos pertenecen a la izquierda.

¿Cómo pueden decir las autoridades de la educación que van a disminuir las escuelas de tiempo completo porque no son iguales para todos? Se está hablando en términos del Siglo XIX, cuando en el Siglo XXI buscamos un tratamiento distinto: al que le falta hay que darle más, al que se quiere sacar de la pobreza hay que agregarle otros elementos. Anteriormente me he referido a lo que sucede con el inglés. Es muy difícil que un chico que vive en el barrio Borro vaya al Anglo o a una clase de inglés en su entorno; sin embargo, la mayoría de los alumnos de la escuela pública de Avenida Brasil asisten a inglés particular, porque los ingresos de los padres que envían a sus hijos allí se los permite. Por lo tanto, ¿dónde tiene que ser bilingüe la escuela? En los barrios más pobres. Ese es un concepto que todos los maestros hemos escuchado y repetido. Oír que las autoridades dicen que como no se tiene para todos se las va a quitar, que se va a medir con la misma vara a todos, es algo antiguo; se debería pedir a las autoridades de la enseñanza que se hicieran a un lado y designar a alguno de los buenos intelectuales que tiene la izquierda para que gestionen y piensen en tiempos modernos.

No se puede tratar así a la educación, porque es desconocer los pilares fundamentales acerca de cómo se tiene que proceder en los tiempos que corren. Desde mi punto de vista, el balance más negativo que tiene el Gobierno es el área de la educación, así como el sistema de gestión, con autoridades educativas que no comprenden lo que el Gobierno quiere hacer. Fíjense los señores legisladores que el año pasado, mientras el Presidente de la República –en un gran esfuerzo de comunicación en M24– nos decía semanalmente para dónde se debía ir, Secundaria lo hacía en sentido contrario. Quien presidía Educación Secundaria el año pasado, ¿no entendía lo que el Presidente quería? ¿No cumple un mandato político? ¿Acaso no se trata de un cargo político cuyo responsable debe acompañar lo que el Gobierno quiere hacer? ¿Cómo se puede permitir que coexistan autoridades que van en sentido contrario de lo que quiere el Gobierno? Así es que se dan estos problemas.

El Ministro señaló que va a ensayar la estrategia de transferir la plata a las Intendencias para mantener los edificios. Personalmente comparto esa idea y aliento al Gobierno a aplicarla este año para todo lo relativo al mantenimiento de los edificios, esto es, pintura, vidrios, puertas, cisternas, baños; denle esa tarea a los Intendentes que, sin lugar a dudas, la van a hacer mejor. Que las obras de infraestructura mayor, como ser las ampliaciones de los edificios y las obras nuevas, las siga haciendo la ANEP, pero que todo lo relativo al mantenimiento pase a las Intendencias, porque está demostrado que de está planteado no se puede hacer y es hora de cambiar. El Gobierno expresó que sería una experiencia piloto, pero sugiero que se apuren en aplicarla para que no llegue el verano que viene y otra vez surja la excusa de la licencia de la construcción. Se suele decir: “Ah no; en verano, cuando los chicos no están, no se puede hacer obra porque la construcción está de licencia y las empresas no pueden trabajar”. Hagamos que sean las Intendencias las que gestionen el mantenimiento de los edificios, para evitar el año que viene la crisis increíble que vivió todo el Uruguay este año.

En materia de contenidos, ya es hora de pensar en algunos cambios más relevantes. El Ministro de Educación y Cultura, refiriéndose a la Educación Secundaria, señaló en su Mensaje: “no reducir la educación media a una única propuesta educativa. Esta diversidad debe reconocer la pluralidad de los proyectos vitales estudiantiles”. Considero que este es un fundamento bien escrito pero, como dijeron los señores legisladores Heber y Bordaberry, el tema es pasar de decir a hacer. Está bien lo que dice, pero no se hace. Lo que allí se expresa es exactamente lo contrario a lo que el señor Gómez expone en materia de Educación Primaria. Debe haber diversidad en la propuesta y ésta se debe adaptar a cada lugar del Uruguay en donde esté la educación, ya sea secundaria o primaria. No hay una unidad educativa general que se pueda aplicar en forma íntegra al Uruguay. Ese era un concepto vareliano y ese proyecto terminó en 1930 con la alfabetización del Uruguay. No debemos continuar hablando de Varela, porque eso se aplicaba al Siglo XIX y primer tercio del Siglo XX; el Uruguay del Siglo XXI necesita una escuela distinta: tan parecida a la sociedad que quiere corregir o mejorar y tan adaptada a las necesidades que reclaman los niños, y estos reclaman más donde tienen menos. Si ponen en marcha esto, habrán dado un gran paso.

Muchas gracias.

SEÑOR CARDOSO (José Carlos).- Pido la palabra para contestar una alusión.

SEÑOR CARDOSO (José Carlos).- Señor Presidente: mi intervención va a ser muy breve porque ya expusimos nuestro pensamiento sobre el tema del inglés y las escuelas de tiempo completo.

El proyecto de inglés por inmersión es de avanzada en la educación pública uruguaya. Lleva diez años de implantado, las evaluaciones son positivas y es lo más parecido a la educación en el ámbito privado que hay en el Uruguay. El legislador preopinante conoce el proyecto y también a quienes lo instrumentaron y cómo lo hicieron. Se trata del proyecto de calidad que, justamente, necesitan quienes menos recursos tienen. Colocar a un niño de una escuela de contexto crítico en condiciones de conocer el inglés al punto de estudiar asignaturas como geografía, historia y matemáticas en ese idioma, significa proporcionarle un instrumento adicional para ayudarlo a salir de la pobreza. El hecho de que no se pueda generalizar no es impedimento para que se siga aplicando; los proyectos en educación pública nunca llegaron a la misma vez para todos. Se trata de una construcción y no tengo que fundamentar nuevamente que hay que darle más a los que menos tienen y hay que poner más donde más se necesita. Las estrategias educativas son distintas según el niño que las recibe. En las escuelas de contexto crítico –son 23 escuelas en todo el país– 6.000 niños que recibían educación bilingüe –así se la conoce en la educación privada, en la pública es inmersión– hoy dejaron de tenerla. Los profesores siguen estando, pero los niños pasaron a tener inglés por contenido. La diferencia entre el inglés por inmersión y el inglés por contenido es que este último son clases de inglés. Pero eso no es lo que queremos, sino el inglés por inmersión, que es similar al bilingüismo de la educación privada. Sin embargo, recuerdo al señor legislador Arregui que en las escuelas de tiempo completo no sucede eso. Cuando se pasó del régimen de escuelas al aire libre –a las que no les pusimos un nombrete– al de escuelas de tiempo completo, yo integraba el Consejo de Educación Primaria y utilizamos los edificios que estaban disponibles porque eran adecuados para ello. En definitiva, pusimos en marcha una educación integral en la que los maestros tenían jornadas de más de ocho horas porque eran maestros de clase y también dictaban las asignaturas que se agregaban en ese momento. ¿Y había para todos? No, porque en materia de educación nunca hay para todos a la vez. No obstante, empezamos un recorrido con aquel formidable diseño de escuelas de tiempo completo –que no me cansaré de recordar– ideado en Uruguay por el profesor Pivel Devoto.

Muchas gracias, señor Presidente.


 
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