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Rocha,

ASAMBLEA GENERAL - Homenaje a Julio Castro

15/12/2011

PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL DIPUTADO JOSE CARLOS CARDOSO EN ASAMBLEA GENERAL DEL DIA 15/12/2011,

EN HOMENAJE AL MAESTRO JULIO CASTRO

SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).- Señor Presidente: sin duda, quiso el azar que en el día de hoy la Asamblea General haya sido convocada para realizar un homenaje a la figura de Julio Castro a partir de los episodios que se han conocido en los últimos tiempos, y que el Presidente de la República se reuniera en la mañana con los partidos políticos para hablar de educación. Esa es la mirada con la que quiero participar de este homenaje: básicamente, de la dimensión de Julio Castro como un gran educador. La convocatoria de hoy responde a otra sensibilidad; no es por su condición de educador que estamos haciendo el homenaje, pero no se puede hablar de Julio Castro sin hablar de su condición de educador y del aporte que hizo a la pedagogía y a la construcción de la escuela pública uruguaya. No es posible estudiar sobre la educación pública uruguaya y no haber leído o aprendido de Agustín Ferreiro, de Jesualdo Sosa o de Julio Castro, porque fueron parte fundamental de la construcción que la educación pública uruguaya hizo en el siglo XX para completar el proceso iniciado en el siglo XIX por Varela. Por lo tanto, hoy en vez de hablar yo, quise traer solamente palabras de Julio Castro respecto a la educación, respecto al formato del sistema educativo uruguayo, respecto al rol de la educación y de los docentes, respecto al rol de la política en la educación.

En cuanto a la dimensión teórica de sus ideas, encontramos un maestro reflexivo que nos llegó a decir: "Reside en los maestros, comúnmente, la creencia de que lo "nuevo" es nuevo; y no siempre es así. Es cierto que actualmente se vive en plena revolución de conceptos" lo que estoy leyendo data de 1941 "pero estos no han surgido de la nada. Los fundamentos de la ciencia pedagógica de hoy, están en los atisbos de ayer y, más aún, en sus revisiones y modificaciones. Hacer, pues, perspectiva histórica, no es hundirse en un proceso ya muerto, sino buscar, en muchos aspectos, las raíces de la realidad presente".

Reconocía Julio Castro la herencia vareliana, y decía: "Para el maestro práctico no había otra fuente de conocimiento que la experiencia de la clase, de donde inevitablemente desembocaba en la rutina. Para el científico en cambio, la educación era, además de un arte, una ciencia teórica, que ya se afirmaba en una considerable bibliografía". Esta es de las mejores definiciones que yo he escuchado de nuestro sistema educativo: "Prácticos y científicos realizaron la Reforma. De unos y otros quedó el legado. De los primeros, la experiencia, el clima pedagógico; de los científicos los criterios, las corrientes de ideas, los problemas resueltos o a resolver. De ambos en síntesis, la configuración general de la escuela uruguaya".

También decía Julio Castro sobre el reformador: "José Pedro Varela tuvo, por sobre todo, el espíritu práctico americano. En una época en que el pragmatismo no era escuela, él era un pragmático. Comprendió que la educación en el país era un problema de hacer, y que había que hacerlo todo. Por un lado realidad y por otro pensamiento, por un lado historia y por otro razón; por uno aristocracia intelectual y por otro ignorancia popular. Nadie hasta entonces había buscado la síntesis, que implicaba la labor de unos en la redención de los otros.- Esa fue la obra de Varela. Bajó las escalinatas de mármol del Club Universitario, para enlodarse en la calle luchando por la elevación de los que en ella estaban. Esa fue su obra y ese fue su martirio".

Julio Castro exhortó, en múltiples oportunidades, a poner en hora el pensamiento pedagógico. ¡Vaya si es oportuno que lo recordemos hoy! ¡Vaya si es oportuno que lo recordemos hoy! "Las conclusiones a que hemos arribado" decía "después de una discusión totalmente expositiva, tienden a sincronizar algunas soluciones pedagógicas con el momento histórico". Y agrega: "Si nuestro trabajo contribuyera a "poner en hora" el pensamiento pedagógico nacional y especialmente algunas prácticas educativas, su finalidad estaría satisfecha". También dijo: "Los planteamientos y las soluciones educacionales no pueden prescindir de las realidades [...]".

En referencia al dogmatismo, decía: "Como la educación tiende precisamente a la mayor amplitud en el campo de la investigación y la experiencia, es necesario preservar esa libertad de investigación a fin de enriquecer con nuevas experiencias la evolución de la pedagogía en el presente".

Pongamos en el contexto actual a Julio Castro: "La discusión ha alejado a unos y a otros de los términos reales del problema: hay un campo de garantía del que la experiencia no debe salirse y es el del respeto al alumno y la posible intromisión en su futuro destino; pero respetando ese centro inviolable, el resto del campo educativo es propicio para la experiencia. Sin ella no hubieran sido posibles ni la evolución lenta, ni las transformaciones revolucionarias; y es evidente que no se puede negar la legitimidad de unas y otras".

"Ya no se ensaya y se ha perdido la fuerza avasalladora de las nuevas ideas. Ha habido desde hace años un quietismo aplastante en lo que a este aspecto de la educación se refiere".

"Equivocados o no, hemos buscado la posición más objetiva para interpretar las ideas pedagógicas en relación a su tiempo.- Eso nos ha obligado a giros y referencias de carácter histórico. [...] Cada época influye en la educación y, precisamente, la razón del tema está en un desequilibrio entre la época actual y algunas supervivencias de tiempos ya idos".

"Por otra parte, la organización escolar, como toda institución ya consolidada, se resistía a la renovación; esta resistencia se fortificó frente a las prácticas de las escuelas nuevas que requieren modificaciones sustanciales de horarios, locales, número de alumnos, material de enseñanza, etc".

En cuanto al rol de la educación, sostuvo: "En este proceso de humanización la educación ha desempeñado un rol fundamental; no podría ser de otro modo porque en los procesos educativos están las más altas posibilidades de superación humana".

Se ha mencionado acá el libro "El banco fijo y la mesa colectiva", que el Ministerio ha reeditado, con un formidable prólogo. ¡Qué bien actualizado está! Decía Julio Castro: "Hay actualmente algunos síntomas de orientación que sería injusto no destacar. No modifican el panorama desde el punto de vista de la discusión general motivo de este trabajo, pero sí tienen características propias [...].- Se trata de un retorno a lo nacional. Parecería que después de haber agotado las posibilidades del exterior," él que había estudiado muy bien la reforma vareliana "se vuelve a mirar hacia el país buscando desentrañar sus problemas a fin de lograr [...] adecuadas soluciones". Hoy día sería nuestro perfecto conductor, a la luz de nuestro sistema educativo. Y sigue: "Y en verdad, hay algo de la actitud de Varela en esto de querer afincar en la realidad nacional".

Escribiendo en ocasión de las Misiones Pedagógicas, que ya fueron mencionadas, comparaba la discusión teórica con la práctica, y escribió una vez inclusive, lo llegó a publicar en "Marcha" : "Aquí vivimos en un mundo de merengue; batimos y rebatimos claras de huevo y azúcar. Cuando hemos llegado a soluciones, ellas son espuma. Y como espuma que son, sirven solo de adorno, o se pierden en la nada.- El mérito de la misión pedagógica está en su condición de cosa práctica. Los muchachos no discutieron, ni escribieron: fueron a trabajar y a ver"; aquí está el realismo y el pragmatismo a través de uno de los pensadores más importantes que tuvo el siglo XX en materia de educación en Uruguay.

También decía: "A los educadores, la hora presente nos señala deberes y responsabilidades que no debemos eludir. Es un honroso compromiso [...] que debemos cumplir con dedicación, con coraje y, sobre todo, con una lúcida visión de las limitaciones presentes y de las posibilidades que debemos crear y conquistar para construir el porvenir [...]", decía Julio Castro en "La escuela rural en el Uruguay", en 1944.

Julio Castro participó activamente en grandes eventos y tuvo como contemporáneos a grandes educadores. Los maestros recordamos el Proyecto Experimental de La Mina, con una riquísima producción teórica. "Treinta años después de la desaparición de uno de esos constructores referentes sentimos la necesidad de volver a su obra para que nos ayude a reconstruir una educación de la que ya no nos enorgullecemos tan fácilmente por sus logros pero a la que queremos profundamente", dice el prólogo del libro que ha reeditado el Ministerio de Educación y Cultura. Dicho prólogo sobre el libro de Julio Castro, sin duda es un duro pero fiel reconocimiento de que vivimos un proceso de dificultades en materia de educación. Y si volver sobre el pensamiento de hombres que conjugaron la teoría y la práctica, como el caso de Julio Castro, nos permite afrontar esta realidad que vive la educación de hoy, sin duda, este es el más grande y claro reconocimiento que podemos hacer a su figura.

La peripecia de su vida, la terrible circunstancia en la que un pacifista, un educador, un periodista, un hombre de paz, terminó sus días, no debe agotar nuestra discusión, sino que el legado que hizo Julio Castro a la educación nacional es un llamado a afrontar con profesionalidad lo que hay que hacer y a actualizar nuestro pensamiento pedagógico, anteponiendo a la especulación política, la responsabilidad que los docentes tenemos, primero frente a los educandos y segundo frente a la historia. Porque muchas veces hemos caído y quizás estemos recorriendo este camino en estos tiempos en la trampa paralizante del debate estéril, en no poder salir de una circunstancia complicada como en la que estamos hoy.

Ojalá la memoria de Julio Castro nos interpele a todos, a quienes estamos hoy en esta Sala y a los partidos políticos en su pensamiento pedagógico.

Esta excelente oportunidad que nos hemos dado de que la Asamblea General realice este homenaje, en el que nos acompañan las principales figuras de la educación está el señor Ministro de Educación y Cultura, la señora Subsecretaria, las autoridades del CODICEN, los sindicalistas de la educación, quienes sienten y a los que seguramente les duele mucho lo que hoy está viviendo el sistema educativo , esta conmemoración, en honor a Julio Castro, ojalá nos interpele para salir de esa trampa paralizante en la que a veces caemos.

Muchas gracias.

SEÑOR SILVEIRA ARAÚJO.- ¡Muy bien!

(Aplausos en la Sala y en la barra)


 
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